Mucho se ha hablado de los problemas de la cárcel de San Rafael: superpoblación, problemas edilicios, hacinamiento, condiciones infrahumanas, un proyecto de ampliación en un predio a todas luces insuficiente y que está en un barrio donde causa trastornos a los vecinos, y varias cosas más.
Pero a partir de la difusión de estadísticas de alcance nacional es posible tomar conclusiones que sirven para ver dónde se está parado.
En San Rafael hay 390 presos (de un total de 3.957 en la provincia), de los cuales 103 son procesados y 287 tienen condena firme. Es decir, el 26% por ciento son procesados, por lo cual ese plazo se le computa con el sistema de 2x1. Al respecto, el caso más llamativo es el de San Cayetano, en Corrientes, donde el 100% de los internos son procesados, y ninguno con condena.
Cada preso le cuesta a la provincia la suma de 13.810 pesos al mes. Es barato comparado con lo que paga el Servicio Penitenciario Federal, 29.799 pesos mensuales por cada uno de ellos, o los 29.765 que le cuestan a la provincia de Neuquén. No obstante, la provincia gasta en total 656 millones por año en las cárceles.
Pero un número llamativo es el índice de reincidencia, ya que Mendoza se encuentra tercera entre las provincias que menos "recuperan" a los presidiarios, con un 45.2%, estadística que lidera La Pampa con un 53% y está segunda Córdoba con un 48 por ciento.
A partir de esto surgen las conclusiones más interesantes: si los pampeanos son los más reincidentes, tiene que ver con que son los que menos se capacitan -el número de convictos que lo hacen es cero- y también los que menos trabajan. El 79% de los internos no lo hacen. Nuestra provincia es segunda en esa estadística, no se capacita el 97%. También la estadística se repite entre los que no estudian: en La Pampa 91% y en la nuestra el 68.
A menor capacitación, estudios y trabajo de los internos, mayor es la tasa de reincidencia. Sin duda, este punto es el más interesante del informe, porque indica el camino para que las instituciones empiecen a cumplir un mejor su cometido, que es, fundamentalmente, reinsertarlos en la sociedad.
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