Nació como avanzada de la conquista. El tren primero y luego las industrias le cambiaron el perfil. Los 156 años la encuentran en pleno crecimiento.
Tantos años de rica historia no fueron en vano para Villa Mercedes. Aquel proceso histórico fundacional que fue “como una brisa fresca que penetra en la inmensidad de una provincia tradicional, apegada a antiguas normas de vida y de convivencia limitada a sus escasos recursos”, como bien decía don Edmundo Tello Cornejo en su completísima obra sobre la creación de la ciudad, se desperezó en un lugar clave, que jugaría un papel vital en los albores del siglo XX. La estrecha relación de Villa Mercedes con el río Quinto la ayudó a regar sus campos, fundamentalmente pensados para el pastoreo. Claro que no fueron épocas fáciles, todo lo contrario: fue un “sitio que sirve de bisagra entre el país indígena dominado por los ranqueles y el país cristiano”, siempre según el vocabulario de don Edmundo. Una frontera en el confín, un puerto seco desde el cual pensar en el desarrollo de Cuyo y de todo el centro del país.
El tiempo le agregó avances fundamentales que la elevaron por sobre ciudades vecinas. Sólo 19 años tardó en llegar el ferrocarril, primero para comunicarla con Rosario y las provincias del centro, ocho calendarios después llegaron las vías desde Buenos Aires. El río Quinto, que en esa época era conocido como Popopis, trajo el agua para su desarrollo agrícola y el tren los inmigrantes extranjeros que la regaron con su esfuerzo de sol a sol. “Quedaban atrás, en el recuerdo, los viajes por espinosas huellas, guadales, médanos, pantanos, lagunas e inhóspitas postas”, recuerda Tello Cornejo, todo un símbolo de la riqueza cultural expuesta líneas arriba.
Viniendo del lado de Córdoba, y luego de pasar Justo Daract se divisa Villa Mercedes. La ruta 7 fue su vaso comunicante con el mundo exterior. Vecina de Córdoba, no muy alejada de Santa Fe y La Pampa, se convirtió rápidamente un sitio clave para el comercio y la prosperidad. Semejante crecimiento le permitió absorber la población de San José del Morro, el primer enclave desarrollado en la zona. Ya la Campaña del Desierto había quedado atrás y los ranqueles se habían sumado a la mezcolanza de criollos, españoles, italianos y franceses que habían ayudado a su desarrollo.
El viejo nombre de Fuerte Constitucional dio paso al de Villa Mercedes y la ciudad quedó bajo la protección de la virgen. Llegaron las oficinas públicas, el Correo, la Justicia y la nominación como cabecera del Departamento General Pedernera. El Hospital San Roque, una gran obra de beneficencia y el dique nivelador trajeron salud y desarrollo agrícola en un gran cordón verde, que rápidamente permitió el desarrollo de la ganadería.
El último gran salto cualitativo lo dio en la década del ’80, tras el advenimiento de la democracia y la llegada al poder de Adolfo Rodríguez Saá, que pensó en Mercedes como el gran polo donde desarrollar la promoción industrial. Se radicaron grandes empresas nacionales y filiales extranjeras de primer nivel. El Gobierno acompañó este proceso levantando miles de casas sociales para sus trabajadores, ayudando a recibir mano de obra calificada y solidificando el crecimiento experimentado durante todo el siglo XX. La Fuerza Aérea ya estaba asentada con la V Brigada en Villa Reynolds y los estudios superiores arribaron con una sede de la Universidad Nacional de Cuyo. Ahora la ciudad lucha, y está a punto de conseguir, la puesta en marcha de su propia universidad nacional. No podía ser de otra manera para una población pujante, que nunca se conformó con esperar de brazos cruzados.
Y hay más: nuevo edificio del Poder Judicial; una terminal de ómnibus remozada; el puente La Pedrera para unir el centro con La Ribera; el aprovechamiento turístico y deportivo del río Quinto; el Molino Fénix y la Calle Angosta; el Palacio de los Deportes que espera la vuelta del Mono Gatica, un hijo dilecto; el barrio Estación que se repuso con fuerza del golpe que significó el retiro del tren, el mismo que va a volver a circular por rieles flamantes; la avenida Circunvalación como en las ciudades más modernas del mundo y siguen las firmas…
En este informe especial desfilan las plumas de destacados mercedinos de todos los ámbitos. Aceptaron gustosos hablar de deporte, desarrollo industrial, cultura, política y sociedad, convencidos y orgullosos de la ciudad que levantaron sus antecesores y que ellos cuidan para legarla a las nuevas generaciones. Villa Mercedes cumple años y está en pleno crecimiento, recostada en su historia pero con la vista fija en el futuro, con obras viales y edilicias, haciendo punta con leyes innovadoras y cuidando del tesoro que no todos los pueblos pueden mostrar: el orgullo de sentirse plenamente mercedinos.

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