Informe especial: el turismo crece sin parar

Informe especial: el turismo crece sin parar
En 20 años las plazas crecieron casi el 500%. La gente se queda más días y viene por recomendación.

Que San Luis ha dejado de ser un lugar de paso para convertirse en un centro de captación turística es un dato de la realidad para el que basta una confirmación empírica como pararse en la entrada de Juana Koslay, dar una vuelta al circuito de Potrero, recorrer la avenida Illia en la capital o sentarse un rato en una plaza de Merlo.

Se acabaron aquellos tiempos en los que la provincia era apenas un punto en el mapa de la ruta 7, desde el cual se podía apreciar como pasaban los autos con rumbo a Mendoza o desviaban por la 146 hacia San Rafael. Años de esfuerzo de su gente, de inversiones gubernamentales en infraestructura y publicidad y de aprender de la experiencia de los vecinos como Córdoba y Mendoza convirtieron a San Luis en uno de los destinos favoritos del turismo de todas partes del país. Ya no pasan, ahora se quedan, y cada vez más días.

Muchos, sobre todo los que vienen de Buenos Aires, se acercan subyugados por lo que escucharon de Merlo, sus sierras y su microclima, todo un misterio para los habitantes de la gran ciudad. Luego comienzan a animarse a recorrer, descubren que la ruta de la Costa (la provincial 1) los acerca a pueblitos encantadores como Carpintería, Los Molles, Villa Elena, Cortaderas o Papagayos. En sus hoteles y cabañas se enteran que existe un parque nacional que guarda secretos históricos como Sierra de las Quijadas, o que el norte espera con sus diques y balnearios en San Francisco, Luján, Quines y Nogolí.

Y finalmente desembarcan con entusiasmo en la capital, van al circuito serrano que los espera con sus ríos y sombra fresca y hasta se estiran a Balde y San Jerónimo, porque San Luis también tiene aguas termales para disfrutar. Y si siguen por la 8 en lugar de desviar en Río Cuarto llegan a Villa Mercedes, con su cultura y su historia, que a la vez comunica con el sur, la cultura ranquel y la flora y fauna autóctona. Y luego se enteran que La Carolina es meca del turismo minero, que Concarán también ofrece esta aventura única, que la autopista 55 contiene a Santa Rosa, Tilisarao y Naschel, que La Toma tiene al mármol ónix… Y lo más importante: vuelven, recomiendan, son la mejor publicidad para la provincia.

No fue un proceso sencillo, hubo que trabajar mucho para darse a conocer, cambiar una realidad social y económica a partir de 1983, un panorama que también convoca para saber “cómo hacen” los puntanos, si es verdad lo del WiFi gratuito, las autopistas y la hospitalidad. Hay números que son elocuentes y hablan por sí solos. Cuando la Argentina recuperó la democracia y Adolfo Rodríguez Saá comenzó su primer período al frente de la Gobernación, San Luis tenía 6.798 plazas hoteleras según un informe del Ministerio de Turismo. La progresión fue constante: en el año 2000 ya se habían duplicado (13.437), la gran crisis que se llevó al gobierno de Fernando de la Rúa las hizo descender un poco en 2003 (11.359), pero luego volvió a empinarse con ganas. Eran 22.154 en 2007, 23.228 un año después, 24.469 en 2009 y, en otro paso gigantesco, llegaron a 39.744 en 2012. Los porcentajes asombran, porque crecieron un 484,6% desde 1983 y 62% en los últimos tres años, para colocar a la provincia como uno de los destinos preferidos del turismo de todo el país.

Consolidado el objetivo más importante, el de empinar las estadísticas de visitantes, el Ministerio comenzó a medir otros índices que sirven para mejorar la atención, saber cuáles son los puntos fuertes y dónde hay que apretar las tuercas para seguir hacia adelante. Porque siempre es más difícil mantenerse que llegar. Entonces comenzaron los estudios sobre procedencia de los turistas, los motivos que los traen a San Luis, la cantidad de personas promedio en cada grupo, qué tipo de alojamiento prefieren, el promedio de estadía, los destinos más solicitados y hasta el gasto por día y por persona que insumen unas vacaciones por estos lados.

Y surgieron datos vitales, algunos curiosos, otros que ratificaron tendencias, todos útiles para perfeccionar la oferta. Hay un informe muy interesante que compara estos ítems en los últimos tres años, tomando de enero a junio de 2011, 2012 y 2013. Acá van algunas conclusiones: la mayoría de los visitantes llegan de Buenos Aires (se toma como un todo a la Capital Federal y la provincia), un dato que permaneció invariable, aunque el porcentaje descendió levemente. En 2011 representaban el 48,1%, bajaron al 47% un año después y en el primer semestre de 2013 fueron el 43,9%, lo que indica que se va diversificando la procedencia. Mendoza, con un promedio del 15% es la segunda proveedora de turistas y Córdoba, que este año aportó el 11,3%, desplazó a Santa Fe, que subió del 7,8 al 9,8%, pero ahora es tercera. Luego siguen dos provincias vecinas, San Juan (4%) y La Pampa (casi el 3%), pero se sumaron visitantes de lugares lejanos como Entre Ríos, Neuquén y Tucumán.

El motivo de la visita también trajo satisfacción a las autoridades de Turismo. Se comenzó a preguntar en 2012 y en ese momento el 53% dijo que era “para conocer”, segundo quedó la respuesta “de paso” (14%) y luego “por referencias” (6%) y “fidelidad al destino” (5%). Este año las recomendaciones subieron al 42,5% y “para conocer” bajó al 17,4%, mientras que las campañas en varios puntos del país parecen surgir efecto, porque el 14,2% dijo que llegó a San Luis “por la TV y los medios”.

El perfil del turista también se puede delinear a partir del alojamiento elegido. Durante los dos primeros años del estudio dominaron claramente los hoteles (45%) por sobre las cabañas (17% en promedio). Pero en 2013 la informalidad y las bellezas naturales dieron vuelta la estadística y son las cabañas (38,2%) las que superaron a los hoteles (35%), mientras los campings se mantuvieron en un 11% histórico.

Los destinos elegidos no trajeron sorpresas. Merlo (40%), Potrero (19%) y una gira por tres o cuatro puntos de la provincia se llevaron los primeros lugares. Otro dato alentador es que en 2011 el promedio de estadía era de tres días y ahora está casi en cinco, lo que implica más ingresos para los comerciantes y es un indicador de que la gente está cómoda en San Luis.

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