Informe Especial: planean obras en la capital puntana

Informe Especial: planean obras en la capital puntana
El centro tiende a ser más amigable para los peatones. Abrirán una Escuela de Oficios y harán departamentos.
La ciudad de San Luis va a cumplir en agosto 420 años, por lo que historia no le falta. El desafío que plantea el siglo XXI es el de respetar ese legado, pero hacer las obras necesarias para adecuar su estructura al crecimiento inusitado que experimentó la capital puntana en los últimos años, a tono con lo que ocurrió con la provincia en todos los aspectos. Por eso la Municipalidad encaró el ensanchamiento de veredas, la refuncionalización de la ex terminal de ómnibus y la construcción de casas con fondos nacionales.

Tres proyectos no tendrán cabida durante la actual gestión.

Esa San Luis colonial, de calles y veredas angostas y déficits en materia de servicios, fruto de cierta expansión descontrolada, pero a la vez sedienta de inversiones productivas, necesita de nuevos proyectos para seguir albergando argentinos ansiosos por experimentar en carne propia, ese crecimiento que ya es conocido en todo el país y provoca que cada vez más gente quiera radicarse en este rincón de Cuyo.

El "centro" de los desvelos

La Municipalidad, con avances y tropiezos, está tratando de cambiarle la cara a la ciudad con proyectos de modernización, sobre todo destinados al centro, a lo que se conoce como la zona de “las cuatro avenidas” delimitada por Lafinur, España, Presidente Perón y Julio A. Roca. Los barrios también requieren atención y tienen problemas específicos que merecen ser tratados con la máxima seriedad, relacionados con la recolección de residuos, los trayectos de los colectivos y servicios básicos como el agua y el gas. Pero el centro es un sector que transitan todos los puntanos, ya sea por trabajo, salud o esparcimiento. Es el lugar común y obligado, por lo que urge hacerle las mejoras necesarias para que cumpla con esa tarea de contención que tiene toda capital de provincia.

En estos momentos todos los esfuerzos parecen estar concentrados en tres aspectos: la construcción de viviendas, el ensanchamiento de veredas y una especie de semipeatonalización en los alrededores de plaza Pringles, y la puesta en funcionamiento de nuevas actividades en la ex terminal de ómnibus, que el Gobierno provincial reemplazó por la nueva Estación de Interconexión Regional.

Las viviendas están incluidas en un plan que se conoce como Neo San Luis, en tanto que el resto, con otras obras menores que se ejecutarán en los próximos meses, tenderán al mejoramiento del tránsito vehicular y a ganar espacios para que puedan ser disfrutados por los peatones, están incluidas en la reformulación total del microcentro.

Claro que con intenciones no alcanza. Se necesita dinero, un proyecto y controles severos una vez que las obras quedan en manos de las empresas que ganan las licitaciones, cuestiones que la Municipalidad no supo resolver en los más de dos años que lleva de gestión.

Después de la nefasta experiencia vivida con la empresa Ceres en la construcción del Paseo del Padre, cuando incurrió en reiterados incumplimientos que incluyeron la emisión de cheques sin fondos, la Municipalidad está obligada a mejorar estos aspectos que hacen a la transparencia y a la buena utilización de los recursos que proveen los vecinos con el pago de sus impuestos.

Entre el hoy y el futuro

El desarrollo urbanístico de una ciudad requiere de profesionales especializados. El caso de San Luis en particular propone desafíos inmensos en materia arquitectónica y en la toma de decisiones fundamentales que hacen a la buena convivencia de una sociedad. Es necesario repensar el tránsito, ordenar a una sociedad que muchas veces es “hija del rigor”, legislar pensando en el vecino, pero también en el comerciante, el automovilista, el pasajero de colectivo y el turista.

Hay un código urbanístico que data de 1977, por lo que necesita modificaciones que lo adecuen a una ciudad que pretende crecer en altura, para ubicar más habitantes en menos metros cuadrados, lo que conlleva un negocio inmobiliario inmenso que hay que regular. Es una tarea que no puede llevar adelante una gestión por sí sola. Por eso el intendente Enrique Ponce creó un Consejo Asesor que preside el reconocido arquitecto Mario Pestchanker. Como su nombre lo indica, sólo sugiere, aporta ideas, aconseja; pero las decisiones quedan a cargo de la Municipalidad, que delegó muchas de estas tareas en Enrique Picco López, secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano.

Sobre este arquitecto, que asumió en enero de 2013 luego de un gran escándalo que terminó con la corta gestión de su antecesor Hugo Silva, pesan la mayoría de las decisiones en materia urbanística. Trabajan junto con él otros dos profesionales, Sergio Calderón Archina, director de Proyectos Urbano-Arquitectónicos, quien ganó hace casi una década un concurso de ideas para remodelar el centro, e incluyó los primeros bocetos de lo que hoy es el Paseo del Padre; y Sergio Puebla, inspector de obras de la Municipalidad y a la vez nuevo presidente del Colegio de Arquitectos de San Luis.

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