Por: Ricardo RoaAhora sí todo quedó claro: en la AFIP hay infiltrados con capacidad para movilizar a la luz del día y sin que se entere el responsable del organismo a cientos de inspectores contra una empresa, en este caso el diario Clarín. Es lo que el jefe de Gabinete pretende que se crea.
Pero si es cierto que alguien puede financiar un operativo trucho de 200 inspectores significa que la AFIP está penetrada por la corrupción y en completo descontrol. Justamente el mayor organismo recaudador, que tiene acceso a la información más sensible del país: la situación patrimonial de empresas y personas. Si semejante cosa es posible, estamos en el horno.
Más de Fernández: "Sería poco inteligente creer que el Gobierno sería tan tonto como para poder mandar una situación de estas características". Una torpeza increíble fue precisamente lo que todo el mundo vio en el masivo allanamiento a Clarín. Aunque se sabe que la sutileza no es el fuerte del kirchnerismo sino todo lo contrario.
Bien del manual K es lavarse las manos, depositar las culpas propias en otros y tener siempre a mano una teoría conspirativa para explicar que lo que sale mal es obra del enemigo. Del enemigo que mejor convenga. Pero lo que pasó con Clarín desbordó el vaso.
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