Otra jornada de tensión tuvo como principales protagonistas ayer a los desocupados de la Agrupación Hijos y Nietos de Ypefianos. Por la mañana, intimidados por la Infantería levantaron los piquetes en Cañadón Seco. Pero lejos de ceder en su reclamo, se dirigieron hacia Caleta donde tomaron por algunas horas el Concejo Deliberante.
La situación comenzó a tornársele adversa en las primeras horas de la víspera, cuando policías del cuerpo regular les impidieron volver a instalar un piquete en el edificio central de la comuna de Cañadón.
A media mañana, la fuerza de seguridad se vio reforzada con integrantes del cuerpo de Infantería que comenzó un “recorrido” intimidatorio por el resto de los improvisados campamentos, estimados en nueve, aunque en algunos de ellos solo había carpas vacías. En los sitios con presencia de manifestantes se impartió la orden de retirarse en cuestión de minutos.
Ante la inferioridad de condiciones “y para que no nos caguen a palos”, según relató uno de ellos a Diario Patagónico, resolvieron paulatinamente ir levantando sus pertenencias, tras lo cual la mayoría se fueron concentrando en el campamento central instalado en uno de los portones de los almacenes de YPF.
SOLIDARIDAD DE LA CTA
Enterados de la situación, un grupo de dirigentes de la CTA, que acababan de brindar una conferencia de prensa en Caleta Olivia por el paro nacional anunciado para hoy, se dirigió de inmediato a Cañadón Seco para transmitir su solidaridad con los desocupados.
El secretario adjunto, Carlos Garzón, indicó que apoyaban el pedido de trabajo de los desocupados, en tanto que el vocero de los manifestantes, Roberto Godoy, expresó que “siempre nos manejamos en el ámbito del respeto, nunca quemamos cubiertas ni fuimos violentos; por eso no entendemos por qué nos quieren sacar de acá a la fuerza”.
Además señaló que “nos echaron la culpa de que por nuestra protesta no se pudieron realizar los festejos del 25 de Mayo, pero eso no es cierto”.
En tanto el comisario inspector Javier Vidal, a cargo del operativo, admitió que no existía ninguna disposición judicial y que la policía actuó de oficio debido al prolongado entorpecimiento de sectores laborales. Además aseguró que no estaba previsto reprimir, sino que todo se limitaba a una tarea de disuasión, algo que finalmente se concretó.
TOMAN CONCEJO
Poco después del mediodía, cuando se retiraron las fuerzas policiales estimadas en un número de 30 (la mitad del cuerpo de Infantería), los desocupados se reunieron sin presencia del periodismo para decir su nueva metodología de protesta.
Sorpresivamente, minutos después de las 13 aparecieron en Caleta Olivia e ingresaron subrepticiamente al edificio del Concejo Deliberante.
Empleados de esa repartición dijeron que lo hicieron de manera violenta ya que incluso empujaron a un portero y pidieron hablar en forma inmediata con los concejales.
En contados minutos llegó personal de la Comisaría Seccional Primera que se apostó en el acceso, pero el grueso de los manifestantes ya estaba en el interior.
Los cinco ediles estaban reunidos con el secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados de la Municipalidad de Caleta Olivia (SOEMCO), Julián Carrizo, y aceleraron la charla para luego recibir a varios voceros de los desocupados. En rigor, solo lo hicieron los radicales Víctor Chamorro y Juan Acuña Kunz y el justicialista Juan José Naves, ya que los otros dos de la bancada oficialista, Manuel Aybar y Juan Domingo Cabrera, no se prestaron a ese encuentro.
CONTACTARON AL MINISTRO DE GOBIERNO
Durante el encuentro, los ediles presentes lograron tomar contacto telefónico con el ministro de Gobierno, Daniel Slopper, a quien impusieron de la situación.
A su vez el funcionario provincial delegó responsabilidades de gestión en el director de Zona Norte de la Subsecretaria de Trabajo que se hallaba en esos momentos en Puerto Deseado, Javier Aravena.
El mismo tenía previsto arribar a Caleta Olivia al promediar la tarde para escuchar a los referentes de la Agrupación Hijos y Nietos, a fin de ver la manera de interceder ante las empresas petroleras.
Los manifestantes se retiraron alrededor de las 15 y se dirigieron hasta el Complejo Deportivo Ingeniero Knudsen a fin de esperar en ese lugar al funcionario del área laboral y tras ello preveían decidir si se quedaban en ese lugar, volvían a Cañadón o levantaban la protesta en caso de tener una respuesta favorable.


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