La Fundación Ave Fénix es una entidad católica sin fines de lucro, especializada en la problemática de las conductas adictivas. Nació en 1996 y en sus comienzos tuvo como sede a la Parroquia San Juan Bautista de Paraná y desde 2002, está ubicada en Andrés Pazos 634 de la misma ciudad.
“Ave Fénix” tiene 3 líneas de trabajo: prevención, capacitación y asistencia a las personas adictas. Al respecto, D ‘Indio mencionó que “en cuanto a lo preventivo, trabajamos mucho con los estudiantes e instituciones escolares durante el ciclo lectivo y no será la excepción este año. En cuanto a la asistencia, por lo general, en verano es cuando hay mayor demanda y en eso estamos trabajando mucho en la actualidad”.
El presidente de la Fundación no dudó en afirmar que en el flagelo de la droga “no hay posibilidad de que la situación mejore, porque cada vez hay más oferta y siempre corremos atrás del problema. Cuando empecé a trabajar en el tema de las adicciones, hace 27 años, las personas que venían por una ayuda, eran alcohólicas o que consumían tranquilizantes. Eso se fue corriendo y hoy hablamos de consumo de cocaína, marihuana y otra gran cantidad de ofertas adictivas. Los adictos son cada vez de más corta edad y más fuerte el efecto que producen las sustancias”.
- ¿Ven algún camino de solución? ¿Hace falta una legislación más severa para frenar este flagelo?
- Para muchos, es un gran negocio, pero que va en contra de la salud de la población. Las instituciones civiles no podemos hablar de narcotráfico, no es nuestra materia y nuestro entendimiento, pero si percibimos que el negocio de la droga es cada vez más grande. Nosotros nos dedicamos a la prevención, capacitación y asistencia, que lo venimos haciendo con los pocos recursos que tenemos. Podemos hacer solamente una parte de lo que se ve del problema, con un equipo acotado como el que tenemos.
- ¿Aumentó el número de personas que vienen en busca de asistencia?
- Es mucha la gente que pasa por año… pero no conozco que en las instituciones como la nuestra, se haga fila afuera para quererse tratar y a esto lo digo con todo dolor. Hay más tolerancia social, con más personas afectadas y menos que se quieren asistir. Hay una franja de jóvenes, de entre 14 y 16 años que se drogan, que no todas las instituciones los pueden atender, o porque no tienen obra social, o porque SEDRONAR no cubre y demás. Y estamos hablando de un sector muy vulnerable. La prevención y capacitación es una tarea indelegable del Estado y como no es rentable, muy pocos lo hacen. Al margen de que las instituciones civiles lo podamos hacer, es una responsabilidad que le cabe a las autoridades estatales.
- ¿A cuántas personas están atendiendo?
- Nosotros tenemos un cupo máximo de 20 pacientes en tratamiento, para poderlos atender bien con nuestros psicólogos, médicos clínicos, psiquiatras… A eso lo venimos cumpliendo de una buena manera desde hace muchos años. Lo que vemos es que cada vez llegan chicos más jóvenes y con mayor deterioro y en las familias hay de todo, unas con mucho compromiso de que el afectado se recupere, otras colaborando medianamente y están los familiares “livianos”, que prácticamente no acompañan.
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