Indignados italianos pusieron a Roma bajo fuego

La protesta mundial encarada por "indignados" de 82 países que manifestaron en los cinco continentes contra la crisis financiera, tuvo en Roma el escenario más candente donde centenares de encapuchados y policías libraron durante más de cuatro horas una batalla campal que culminó con decenas de heridos entre los revoltosos y agentes del orden, como así también importantes daños materiales.
La policía tuvo que cargar en numerosas ocasiones contra grupos de violentos y usar los chorros de agua a presión para dispersarlos creando momentos de pánico entre el resto de manifestantes. La manifestación de los "indignados" italianos había comenzado pacíficamente y con la satisfacción de haber convocado, según los organizadores, a más de 200.000 personas llegadas de todo el país.

Sin embargo, tras una hora de marcha, a la altura de la calle Cavour, comenzaron los primeros altercados cuando un grupo de unos cuarenta encapuchados, vestidos de negro, incendiaron a varios vehículos y asaltaron varias tiendas, sede de bancos y una agencia de trabajo temporal. Sin embargo, las escenas más violentas se vivieron en la Plaza de San Juan de Letrán poco después de que llegase la cabeza de la manifestación, cuando la policía intervino lanzando chorros de agua a presión y gases lacrimógenos para dispersar al grupo de violentos que aumentaba poco a poco.

Unos 200 encapuchados arrojaron piedras y objetos y asaltaron los vehículos blindados de los carabineros. Uno de esos vehículos de las fuerzas de seguridad fue incendiado por los manifestantes. Tras el incendio del blindado, la policía antidisturbios consiguió dispersar al grupo de los violentos y la plaza volvió a la calma, aunque los enfrentamientos continuaron en otra de las calles aledañas.

Según fuentes de los servicios médicos, cerca 20 manifestantes y treinta agentes tuvieron que ser atendidos, tras los incidentes, la mayoría debido a las heridas producidas al ser alcanzado por algún objeto. La manifestación, que comenzó pacíficamente, estuvo encabezada por una gran pancarta en la que se podía leer: "Pueblos de Europa, levantaros" y contó con la participación de representantes de sindicatos italianos, movimientos de ciudadanos, estudiantes y familias.

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