Familiares hablan de “cacería” de los chicos de los cortaderos. No habrían hallado vainas ni impacto de bala en el móvil donde se desplazaban los policías involucrados.
Familiares, amigos y vecinos del adolescente Fernando Pellico, de 18 años, quien muriera por un balazo en la nuca de un arma policial, se concentraron ayer en la esquina de avenida La Voz del Interior y bulevar Los Alemanes, donde se produjo el hecho el sábado a la madrugada. Allí cortaron el tránsito y reclamaron esclarecimiento y justicia de lo que sería un nuevo caso de “gatillo fácil” de la Policía de Córdoba. En el mismo episodio fue herido en la pierna el primo de la víctima, Maximiliano Peralta (21). Ambos se desplazaban en una moto, con la intención de comprar gaseosas y vino. Para la Jefatura, se trata de una muerte en el marco de una persecución y un “tiroteo”, aunque no hubo secuestro de armas (salvo las 9 mm de la Policía), no se hallaron vainas en la zona y el móvil policial no tendría impacto alguno de disparo, según supo LA MAÑANA extraoficialmente.
Si se confirma finalmente que se trata de un caso de «gatillo fácil» sería el quinto en lo que va del año en la provincia de Córdoba.
La fiscal provincial del Distrito 4, Turno 6, Jorgelina Gutiez, imputó ayer Lucas Chávez, el policía que manejaba el móvil policial la noche del hecho. Chávez fue acusado de “homicidio agravado por la tenencia de arma de fuego y lesiones leves agravadas”.
El otro agente involucrado, Rubén Leyba, no habría sido imputado al cierre de esta edición, aunque testimonios recogidos entre vecinos de barrio Los Boulevares lo tildaron de “acechador” y “tirador” de jóvenes de esa populosa zona del noroeste provincial.
Sin embargo, en las redes sociales circuló anoche la versión de que no había aún imputados ni procesados en la causa.
Los hechos
Según la versión de Peralta y de la familia de «Were» Pellico, la situación fue la siguiente: “Estaban comiendo un asado y fueron al barrio a comprar gaseosa. A la vuelta, estos señores (por los uniformados), con la luz apagada, sin dar la voz de alto, comenzaron a seguir a los chicos. Al bajar, les disparan. El primer impacto le pega a mi hijo en las piernas. Cuando él cae, un segundo balazo le pega a Pellico”. Ésa fue la versión que dio Sonia Bustos, la madre de Peralta, a la salida de los Tribunales, luego de que su hijo declarara en el marco de la investigación. Maximiliano es, paradójicamente, el único que estuvo detenido, por supuesta resistencia a la autoridad. Fue liberado el domingo a la noche, luego de permanecer desde el sábado en excárcel de Encausados.
Según la versión oficial de la Policía, expresada por el comisario Claudio Vignetta, hubo un intercambio de disparos en el marco de un control donde los jóvenes no se detuvieron a la orden policial, como si no detenerse en un control justificara matar a un ciudadano. El mismo argumento sostuvo el abogado defensor de Chávez, Juan Riveros. En tanto, la fiscal ordenó diversas pruebas y pericias para continuar con la investigación.
¿Plantando armas?
En medio de su indignación, los vecinos la zona de los cortaderos indicaron que los policías Chávez y Leyva, después de atacar a los jóvenes, pidieron en un taller de la zona “un arma” para supuestamente plantar al cuerpo de alguien al que habían «boleteado» y, de esta manera, simular un enfrentamiento a balazos. Habría un testigo de este episodio.
En cuanto a las víctimas, se supo que Pellico trabajaba en los cortaderos de ladrillos y que no tendría antecedentes penales, aunque de haberlos tenidos, no cambiaría el tenor de la violenta situación.
Marcha populosa
Pasadas las 17, un buen número de manifestantes repudiaron el accionar policial en Los Boulevares. Portando carteles que decían “ni un pibe más muerto” y “basta de gatillo fácil”, los vecinos cortaron los cuatro carriles de la avenida La Voz del Interior, lo que provocó un caos de tránsito en la zona.
“No nos sentimos protegidos, sino perseguidos por la Policía, que es la que maltrata a los pibes. Esto fue una verdadera cacería, no un tiroteo, como dicen ellos”, aseguró Sonia Bustos. El propio Peralta, aseveró: “No fue un control de la Policía. No nos pusieron balizas, sino que (los agentes) nos cruzaron (en un patrullero) y luego, por la espalda, nos pegaron tiros, como si se tratara de una cacería. Yo nunca usé un arma”.
“Los chicos no estaban armados. Tenemos testigos de que se los dejó tirados y de que uno de los policías se fue a un taller de la zona, donde había un conocido de él y adonde fue a pedir un arma, porque había ‘boleteado a un pibe’. Quería plantar un arma”, expresó su madre.
De la marcha participaron miembros de la organización “Jóvenes por Nuestros Derechos”, una de cuyas integrantes, Lucrecia Cuello, manifestó que “ésta es la primera de las actividades que se harán para pedir justicia” contra los abusos policiales.
También estuvieron dirigentes como Eduardo Salas, del Partido Obrero; Miguel Ceballos, del EDE; Federico Nanzer, del Partido Comunista, y referentes de la CTA Córdoba. También participó de la marcha la Secretaría de Extensión de la UNC, que tiene programas de extensión en la zona de cortaderos.
En tanto, este diario buscó sin éxito la palabra de los responsables políticos de la Policía, el ministro de Gobierno, Walter Saieg, o el secretario de Seguridad de la Provincia, Matías Pueyrredón.
Comentá la nota