Indignación porque Telefónica dejaría incomunicado a un jardín y a una parroquia de una villa

Indignación porque Telefónica dejaría incomunicado a un jardín y a una parroquia de una villa

El padre Javier Klajner (foto) pidió que la compañía le cambié el servicio semipúblico de la capilla por uno particular. Desde la empresa se negaron. Esa línea, que utilizan hace varios años, tiene una función social y ahora dejaría de existir

El padre Javier Klajner de la Parroquia Madre de Dios del barrio porteño de Lugano denunció que la empresa Telefónica se negó a cambiar el servicio semipúblico que tiene la capilla, y el jardín de infantes que en ella funciona, por un servicio particular.

El sacerdote escribió una carta para contar la situación por la que está atravesando la parroquia que sólo tiene una línea de teléfono semipública (se utiliza con monedas).

"La línea es indispensable para el trabajo que desde allí se hace", asegura el padre Javier al comentar la función social que tiene la misma y al justificar el pedido a la empresa de telefonía.

Pero el sacerdote subrayó una realidad: "El barrio ha cambiado y muchos vecinos, en especial aquellos que viven en el Barrio Cildañez (Villa 6), tienen celulares y el teléfono existente por ser semipúblico no puede comunicarse si estos no tienen crédito. De pasarle algo a los chicos en el Jardín no podemos comunicarnos con sus papás".

Desde la parroquia se consultó a Teléfonica pero desde la empresa "nos informa que no se puede cambiar a particular, si no queremos más el semipúblico que le demos de baja y pidamos uno nuevo, vale aclarar que no nos aseguran mantener el mismo número", relató el sacerdote.

"No hubo forma de que entendieran que necesitamos el teléfono particular para las actividades que hacemos", añadió el padre Javier quien en su carta ruega que "la 'Señora Telefónica' lea la carta y vea de solucionar el tema".

"No creo que con el avance de la tecnología hoy no se pueda solucionar de una manera sencilla lo que esta comunidad necesita", concluye la misiva publicada por el sacerdote hoy en un matutino porteño.

Comentá la nota