Indagaron a un hombre que mató en su casa a un asaltante

Indagaron a un hombre que mató en su casa a un asaltante
Hoy resolverían la situación procesal del dueño de la vivienda atacada y un supuesto cómplice del ladrón fallecido.

Matías Wiggenhauser reconstruyó ayer en el juzgado, ante la jueza penal Carina Gregoraschuk, aquello que vivió hace casi dos meses en su casa, ubicada a la altura del kilómetro 115 de la ruta nacional Nº 146. El hombre mató a Juan Aristóbulo “El Chacho” Miranda, uno de los tres asaltantes que habían entrado a su chalet armados y encapuchados la noche del 6 de diciembre del año pasado. Por eso, la magistrado lo citó a una indagatoria.

Wiggenhauser declaró, informó ayer la magistrado. Pero la funcionaria no dio detalles del relato del hombre, ya que está a horas de decidir la suerte procesal de Walter Guillermo Díaz, uno de los presuntos cómplices de Miranda, quien está imputado por robo doblemente calificado –por ser en despoblado y el uso de arma de arma de fuego– en grado de tentativa. Y es posible que en la misma resolución, defina la situación de Wiggenhauser, explicó la jueza.

El dueño de casa está imputado por homicidio simple. “Hay que ver si concurren las circunstancias de una legítima defensa”, confió una fuente. De todos modos, Gregoraschuk no tiene que resolver ahora si procesa o no a Wiggenhauser, dado que éste no está arrestado y no tiene la premura que impone una prórroga de la detención.

Díaz fue aprehendido el viernes pasado cerca de las 13 en el departamento 5 del monoblock 32 de la manzana D del barrio ATE 3 de San Luis.

La magistrado ordenó su arresto porque en la propiedad de la familia damnificada “levantamos material genético de una persona distinta a Miranda. Y después, por las imágenes de las cámaras de seguridad que hay en la propiedad, corroboramos que los asaltantes habían entrado y salido por una abertura que habían hecho en un alambrado”, refirió un informante.

Además, cuando requisaron al ladrón muerto, le encontraron un celular. “De pericias a ese teléfono surgió que uno de los últimos llamados que hizo fue a Díaz”, agregó.

El material genético encontrado es sangre. Los investigadores suponen que en el fuego cruzado con los delincuentes, Wiggenhauser mató a Miranda e hirió a uno de sus cómplices. Presumen que el reguero de sangre fue dejado por Díaz, quien tiene una cicatriz en la pierna izquierda. Para los investigadores, esa lesión es compatible con un balazo. Pero el sospechoso aseguró que se lastimó con un hierro.

Ayer, Díaz fue revisado en tribunales por el médico forense Luis Paulo Lucero Arienti. “Y ahora, la Policía lo traslada al Hospital San Luis, porque el forense consideró necesario que le hagan una radiografía y una ecografía. Por eso ordené esos estudios”, contó la jueza cerca de las 13. A la hora de sopesar las pruebas que hay en el expediente, el informe del especialista podría ser un elemento importante.

El sábado, cuando fue llevado a tribunales, Díaz se abstuvo de declarar. Carlos Salazar, el defensor oficial que lo asiste, le recomendó que no hablara y pidiera una prórroga de la detención de ocho días.

Pero ayer, Salazar informó que el lunes, después de entrevistarse con Díaz, decidieron interrumpir el plazo pedido para buscar pruebas a su favor. “Le informé técnicamente cuáles son las pruebas que tiene en su contra. Que el expediente pase a resolver ahora es más que todo una cuestión estratégica”, refirió.

Contó que aun no ha analizado los registros de las cámaras de seguridad de la vivienda de los Wiggenhauser, que están disponibles. “Como no usé los ocho días de prórroga, sino sólo dos, no he visto las filmaciones como para tener la certeza de quién y cómo ha entrado, cuántos fueron los asaltantes y el modo en el que ingresaron, si han estado con rostros descubiertos o no. En apariencia, han intervenido con las caras tapadas, pero no puedo certificarlo. Pero sí lo voy a poder verificar durante la instrucción, si Díaz no nombra un defensor particular”, aclaró.

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