Incurable Rebel alcanzó con solvencia un tercer Batalla que casi no llegar a correr

 Incurable Rebel alcanzó con solvencia un tercer Batalla que casi no llegar a correr
El gran caballo de Rubén Campero y su stud Roisem, venció con luz a Old Slack y Storm Vidente. Safari River tuvo una seria lesión.
Debieron pasar 57 años de la disputa de nuestro tradicional Gran Premio Batalla de Tucumán, para que la historia vuelva a enriquecerse con récord que dificilmente haya estado en la imagnación de quienes han pasado toda una vida vinculada al turf de nuestra provincia.

Se registró ayer la tercera victoria consecutiva de un caballo en la máxima carrera del turf provinciano: el Batalla.

Y ocurrió. Lo logró el excepcional fondista Incurable Rebel, alazán hijo de Incurable Optimist, que con la monta de Maximiliano Marrades, le dio la razón al propietario y cuidador Rubén Campero que en los últimos 15 días, se cansó de asegurarles a sus amigos y parientes que el caballo iba a ganar la carrera.

Incurable Rebel largó tercero cómodo. Lugo en pleno codo de los eucaliptos vino tranquilo luciendo su galope de siempre, que ya es una marca registrada porque saca las manos lujosamente, mostrando que le encanta correr. Es un caballo que se muestra feliz cuando corre.

Fue amansado por su jockey hasta que enfiló la recta opuesta parta esperar un primer cambio de manos para acomodarse y luego con arrolladora acción pasó de largo al puntero Old Slack y a otros rivales. “Como a postes”, según la jerga burrera.

El lote se disgregó del todo en el palo del kilómetro cuando Incurable Rebel ya se sentía ganador, pero Marrades lo contuvo con mano de seda en espera del codo. Porque, siendo un caballo muy delicado, precisamente ésa era la prueba de fuego del campeón que llevaba ganado dos “Batalla” al hilo, pero llegaba con diez meses de inacción fuerte, que significaba un alto handicap frente a rivales para respetar en los 2.200 metros.

Muy lejos se ubicaron el candidato Storm Vidente y más atrás Safari River con evidentes problemas que después le motivaron que debió ser desmontado por su jockey a razón de una lesión bastante seria.

Incurable Rebel siguió firme hacia la gloria y la gente subió la adrenalina, esperando ver la consagaración de un caballo que pasará a la historia con un récord que hoy parece ya imposible igualar en muchisimo tiempo tal vz nunca. Tomó el último codo estirando su imponente físico alazán y la autoridad que le daba una campaña envidiable e intimidante para algunos de sus rivales con menos experiencia.

Y llegaron las últimas tribunas y esos 300 metros donde empiezan a pesar los kilos, el desarrollo agobiante y los “atroplladores” de refresco. A todos humilló Incurable Rebel con su superioridad, a la vez que se reía de los siete años que suelen ser lapidarios en una carrera tan larga y agotadora.

Y lo asombroso no sólo fue su victoria clara, contundente por cuatro cuerpos que finalmente consiguió el caballo de Campero.

Fue la forma increible cómo se tendía pidiendo más rienda, más distancia, más pelea.Como esos campeones boxeadores, que después de ganar fácil los once primeros rounds, salen al último capìtulo a jugarse el todo por el todo para desmotrar una superioridad absoluta sin temer un golpe inesperado del adversario, ni atropellada alguna que valga. El gran ganador del Batalla hizo como Maravilla Martínez, no especuló en el último rounds. Porque estaba seguro que les iba a ganar por nocaut. Pero no sufrió ningún susto como nuestro campeón mundial . E crack de Campero logró el triunfo sin pedir tregua, vapuleando a muy buenos rivales con Old Slack y Storm Vidente que cumplieron decorosamente en escoltarlo, bien de lejos.

Una historia de pelicula con un protagonista que dio espectaculo durante todos los 2’18”4/5 en y sera la de este viejo guerrero Incurable Rebel: Un lujo para la historia del hipódromo, con más de 15.000 testigos a los que brindó un espetáculo único.

Rubén Campero: “Quiero agradecer a Rosa Legizamón que curó al caballo”

Una historia fascinante encierra el tercer triunfo y récord de Incurable Rebel. Muy lesionado hace varios meses atrás, y práticamente desahauciado por un veterinario de Bnenos Aires después de verle una lesión en sus manos, ecografía mediante, Campero recibió la mala noticia: debía mandar por lo menos un año al campo al buen hijo de Renaldina. Pero consiguió que la generosidad del cuidador Ramón Rosa Leguizamón, que está en el turf desde la inauguración del hipódromo en 1942, sacara a relucir sus magnificas dotes de “curador“ Nº 1 para salvar caballos lesionados en las dos manos. Así, Rosa Leguizamón le preparó un remedio casero cuya fórmula es única y la utiliza hace varias décadas, curando decenas de caballos muy buenos.

Campero empezó de vuelta. de menor a mayor, en cuanto el profesional veteriario le aseguró que el caballo debía ser dado de baja por lesión. En el stud se cumplieron todos los pasos indicados por Rosa Leguizamón y primero, empezaron en sopñar con sólo con “llegar a la carrera”. Luego los ejercicios y la lesión curada milagrosmente, empezó a incrementar expectivas y muchs e ilusines. Pero cuando el caballo cumplió su corrida y partida final, ya Campero empezó a soñar en firme con ganar la tercera carrera consecutiva porque el propio caballo parecía decírselo desde la mañana a la nohe. Fueron auténticos los aplausos que pidió Campero para el veterano colega Rosa Leguizamón, que ayudó a rescatar el caballo y arrancar la emoción de las tribunas.

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