Los sismos aumentan con el tiempo. Guasayán, Río Hondo, Choya y Capital son los departamentos más “afectados”.
De esta forma, en el año 2009, Santiago del Estero registró sólo un movimiento sísmico de 3.7 grados en la escala de Richter y ya en 2010 fueron tres sismos de los cuales, el registrado el 1 de enero alcanzó una magnitud de 5.2º. En los años siguientes, la actividad sísmica se incrementó, registrándose 13 temblores en 2011 y 28, en 2012. En lo que va de este año se van registrando 27 sismos. El último fue esta semana, alcanzó una magnitud de 3.7 grados en la escala de Richter y se desarrolló a 20 kilómetros de profundidad, sin generar daños. Otro de los datos que se desprende del informe del Inpres es que en octubre hubo en total 4 temblores, siendo el mes con mayor actividad sísmica.
Para explicar este fenómeno, Nuevo Diario consultó al geólogo Alfredo Martín, quien explicó que el aumento se dio en la magnitud de los temblores. Años atrás se manejaban valores que no llegaban a los 3 grados en la escala de Richter, mientras que actualmente oscilan entre los 2.7 y 6 grados en esta misma escala. Es importante tener en cuenta que a partir de los 5.5 grados, estos movimientos telúricos pueden generar daños en los edificios principalmente.
El geólogo recordó uno de los sismos más destructivos que tuvo la provincia en el año 1817. “Tuvo una magnitud de 7º en la escala abierta de Richter y destruyó totalmente el Norte de la ciudad. Sucedió un 4 de julio, pero persistieron los sacudones hasta el 11 donde se agrietó la tierra con explosiones y lanzamientos de piedra y agua”.
No obstante este antecedente, el profesional dijo que no hay que alarmarse, porque en la provincia “existe una sismicidad de carácter somero, debido a que los focos se originan entre los 10 y 65 kilómetros de profundidad”.
Existe peligrosidad en algunas zonas puntuales
Martín indicó que “en la provincia se identifican claramente dos zonas sismogenéticas diferentes en cuanto se refiere a profundidad y magnitud de los focos: la primera corresponde a sismos predominantemente superficiales, que se ubican en los departamentos Guasayán, Río Hondo, Choya y Capital y en los alrededores de las Sierras de Guasayán. Estos sismos ocurren entre los 10 y los 65 Km. de profundidad que originan sismos de focos someros (poco profundos), pero que no dejan de ser peligrosos”.
En la segunda zona, “que está emplazada dentro de la región chaqueña semiárida de Santiago del Estero, tampoco se debe subestimar su eventual capacidad destructiva, porque los frecuentes movimientos de tierra que actualmente se están generando en la costa oriental del río Salado de los departamentos Copo, Alberdi, Figueroa y Juan Felipe Ibarra hacen presumir que puede haber, en un futuro no muy lejano, algún movimiento importante”. Teniendo en cuenta esto, aseveró que es necesario que las construcciones se concreten bajo las normas antisísmicas.
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