Las increíbles historias de los padres que hacen cola para conseguir entradas para Justin Bieber

Las increíbles historias de los padres que hacen cola para conseguir entradas para Justin Bieber
Muchos padres se “morfaron” la cola para conseguir entradas para Justin Bieber. Hay casos de desempleados que pagarán hasta 3.000 pesos.

La cola en la previa a la venta de entradas para el show de Justin Bieber arrojaba historias de un “aguante” increíble. Es el caso de Edgardo López, que a sus 60 pirulos se pasó 12 horas por día en la cola desde el lunes, turnándose con su mujer, Noemí, para poder comprar los tickets para sus hijas de 13 y 14 años.

“Les estamos haciendo el aguante para que no falten al colegio”, dice, mientras aprovecha para estudiar los apuntes de la carrera de martillero público que está cursando junto a su señora, según cuenta, “para poner un negocio inmobiliario”. Edgardo actualmente está desempleado, y hace trabajos ocasionales como fotógrafo y dando clases de apoyo escolar a chicos. Su esposa tampoco tiene trabajo fijo, y entonces uno se pregunta si no es un sacrificio demasiado grande gastarse más de 3.000 pesos en tres entradas para ver al joven cantante (la mujer acompañará a su hijas). “No es mucho, por lo que significa para mis hijas. Son buenas, andan bien en el cole y se lo merecen. Cuando se enteraron que este muchacho venía a Argentina, y encima a Córdoba, estaba implícito que teníamos que hacer lo que fuera para que ellas puedan ir”, explica Edgardo (el único hombre en la fila).

Esa respuesta fue una constante entre todos los padres de la fila. “Ángeles se lo merece, porque ella no es de salir, es muy buena chica”, dice Alcira Gutiérrez, quien está también desde el lunes por la mañana para comprar entradas para su hija de 13 años, mientras apura un mate bien caliente para calentarse un cuerpo que lleva ya muchas horas a la intemperie.

“Los hombres no apoyan este tipo de cosas que hacemos nosotras”, explica la mamá Inés Portaro, que va a gatillar dos entradas: la de su hija Erika (13) y la de Gabriela (30), que va a ser su acompañante (los menores de 16 años sólo pueden entrar si van con un mayor de 18 a cargo, con un límite de 10 menores por cada mayor).

Las inclemencias del tiempo y las incomodidades de la calle no amedrentan a estas mujeres, que pagan un peso en el bar El Ruedo de la peatonal cada vez que van a usar el baño.

Paola Bracamonte es otra madre que va a pagar dos entradas VIP (de $ 1.375 cada una), lo que casi equivale a la totalidad de su sueldo como de empleada doméstica, para su hija Mayra (16) y para ella misma. “Vale la pena porque Mayra se porta bien. No tengo ninguna queja de ella, ahora está en el cole”, aunque confiesa que le dio permiso para que pase la noche del viernes y el sábado con otras amigas en la cola sobre la calle Rivera Indarte. Paola cuenta que pidió dos días de permiso en su trabajo para poder guardar el lugar en la cola, y que desde el domingo por la noche no vuelve a su casa, en Saldán. “Menos mal que tengo un hermano viviendo en el centro, a donde puedo ir a bañarme”. Y justifica el acompañamiento a su hija en esta aventura: “Hay que estar siempre cerca de ellas para que te cuenten todo y vayan por el camino correcto”, dice.

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