Desterrar el mito de provincia pobre, postergada y sin oportunidades supone un largo proceso y grandes esfuerzos, no sólo para mejorar indicadores socioeconómicos, sino también con la generación de condiciones atractivas para el desembarco de inversiones.
Sebastián Agostini, ministro de Industria, Empleo y Trabajo.
Estas cifras permitirán recomponer la participación relativa de la industria en el Producto Bruto Geográfico (PBG), que de 18,3 % en la década del ‘50 y ‘60, cayó a cerca de 8 % y llegaría nuevamente al 18,5 % entre este año y 2014. Hay más números: en este 2013 se reintegrarán vía crédito fiscal en el marco de las promociones industriales entre 12 y 15 millones de pesos.
Si de condiciones se trata, el Chaco tiene cómo afianzar este proceso: una ventaja fundamental es su ubicación geográfica y la nueva visión de integración mirando hacia el norte y no hacia el centralismo del sur. Además, los incentivos que ofrece hoy el Estado chaqueño son comparativamente mejores de los que otorgan provincias vecinas del NEA; y también suman las mejoras en infraestructura logradas por algunos parques industriales.
De raíces algodoneras y economía sustentada en base a la producción primaria, no muchos alentaban esperanzas de ver algún día un Chaco industrial. Sin embargo, los últimos seis años ofrecen otro escenario y nuevas perspectivas. Un buen ejemplo del potencial y de las oportunidades es la inauguración que la semana pasada contó con la presencia de la presidenta Cristina Fernández: una fábrica modelo en el NEA que llegará a ensamblar 10.000 bicicletas por mes. El emprendimiento de los hermanos López es el fiel reflejo del empuje chaqueño. Fue la fábrica número 125 que se pone en marcha desde el 2007 en la provincia.
Boca en boca
“Podemos notar que se va generando un rumor en el ámbito empresarial, por los empresarios que se instalan y comentan su buena experiencia en el Chaco”, analizó el ministro de Industria, Empleo y Trabajo de la provincia, Sebastián Agostini, en un amplio repaso y balance de la gestión y de los proyectos en marcha.
La decisión desde el Estado, de poner a disposición de las inversiones industriales todas las herramientas de promoción para su radicación (créditos, facilidades fiscales, infraestructura), resulta clave a la hora de decidir el desembarco en este territorio.
Así, decididamente la imagen cambió. “Hoy el Chaco está bien visto y una de las cosas que destaca el empresariado es el recurso humano, los trabajadores chaqueños. Dicen siempre que en menos meses lograron acá niveles superiores de productividad que en otras provincias como Córdoba y Buenos Aires”, resaltó el funcionario ante NORTE, y agregó: “Creo que hoy cambió esa mirada de los empresarios hacia el Chaco”.
La clave Pampero
Un factor determinante que dio mayor impulso a la provincia fue la “caída” de las promociones que beneficiaron por casi cuatro décadas a San Juan, San Luis, La Rioja y Catamarca, que mantenían exenciones impositivas para la radicación de industrias textiles. “Estamos sacando ventajas. El caso Pampero es una muestra clave, porque quizás en otro contexto hubiera sido difícil que una empresa de estas características se instale en el Chaco”, resaltó Agostini.
Este nuevo escenario para la provincia facilita la promoción de las ventajas de instalarse en el Chaco, ya que no existe la competencia impositiva ni los beneficios que otorgaban las demás provincias. Así son más atractivos los incentivos que ofrece el gobierno provincial, además de la infraestructura que tienen los parques industriales.
“En el Norte argentino somos una de las provincias que más áreas tenemos destinadas al desarrollo industrial. Y con el paso del tiempo iremos mostrando todas las ventajas que significó para nosotros esa caída en las ventajas de promoción de las provincias de Cuyo”, sostuvo el titular de Industria.
Los beneficios para instalarse aquí
La ley 4453 (régimen de promoción industrial), sancionada en 1999, establece los beneficios para las industrias que elijan a la provincia para instalarse. Entre los principales se encuentra la exención impositiva, reducción en el costo de la tarifa eléctrica (un 30 %) y de la tarifa de agua, y el reintegro de la inversión vía crédito fiscal (este año podrían alcanzar entre 12 y 15 millones de pesos en materia de reintegros y el próximo 2014 podrían llegar a 20 millones). También, si el empresario lo requiere, la posibilidad de instalarse en un parque industrial y contar con la infraestructura necesaria (calles pavimentadas, energía, alumbrado público, cerramiento de seguridad).
Además, en materia de beneficios se anota la línea de inversión productiva a través del Nuevo Banco del Chaco, que ofrece créditos con tasas del 15,25 %. Y si el cupo se completa, el Ministerio subsidia tasas para mantenerlas en niveles razonables. Otros proyectos industriales medianos y estratégicos, en tanto, pasan por el Fondo Fiduciario de Desarrollo Industrial. “La idea es que ningún proyecto se escape por falta de financiamiento”, subrayó Agostini.
El impacto de las medidas de apoyo a la radicación industrial se nota comparando épocas: en ocho años, desde 1999 hasta 2007, se firmaron sólo 37 convenios de promoción; mientras que desde 2007 hasta este 2013 se rubricaron 115 y este año culminará con 150. La meta para 2015 es alcanzar los 250.
La visión transversal
Según analizó el ministro Agostini, en la provincia hay dos tipos de industrias: las que pertenecen a empresarios locales (“son cada vez más los que se están expandiendo”, afirmó) y las que ven la ubicación estratégica del Chaco. “No ven el país hacia abajo sino hacia el Norte y hacia los países limítrofes que están en expansión como Paraguay, sur de Brasil y Bolivia”, resaltó.
Así, planteó el cambio de visión empresarial, que prefiere insertar una industria en la zona eje que significa tierra chaqueña, en el contexto de inserción de la Zicosur y el sur brasileño.
En cuanto a las perspectivas de radicaciones futuras, el ministro resaltó el potencial de la industria del calzado, que en el Chaco hará punta con la radicación de la cooperativa correntina Utrasa, que estará en producción desde septiembre próximo. “Desde 2003 se han triplicado las unidades de producción de calzados”, precisó Agostini.
En este sector también se ultiman detalles de un convenio que firmará la provincia con el Instituto Politécnico Calzaturiero (de Vigonza, Italia) para formar emprendedores en esta industria (como resultado del viaje que hizo el gobernador en mayo pasado).
Pero además, Agostini confía en que la llegada de Pampero al Chaco genere el interés de otras industrias textiles en radicarse en la provincia. En carpeta está la idea de lograr que alguna industria de confección de jeans se instale para completar el circuito con Textil Santana. Sin embargo, dentro del desarrollo de los complejos productivos que el gobierno plantea, la materia pendiente es el sector siderúrgico, ya que la instalación de Vetorial en Puerto Vilelas está atrasada.
Parques industriales
Con capacidad al límite en el Parque Industrial de Puerto Tirol, avanza la construcción de infraestructura en otro predio aledaño (más grande), denominado Puerto Tirol II. Actualmente las industrias instaladas (cerca de 40) emplean a unos 1.700 trabajadores.
En materia de parques industriales, la estrategia es focalizar los esfuerzos en áreas consideradas clave: además de Puerto Tirol, Barranqueras y Fontana en el área metropolitana; además de la gran zona industrial de Resistencia en el eje de las rutas 11 y 16. En el interior, el foco está puesto en Sáenz Peña (parque de administración municipal y apoyo provincial), Machagai y Presidencia de la Plaza (también municipales), además de Villa Ángela y General San Martín.
“Queremos fortalecer y no aumentar los proyectos de parques”, aclaró Agostini, al tiempo que explicó que las inversiones para dotar a un parque de infraestructura son varias veces millonarias. Por caso, el de Puerto Tirol insumió recursos por unos 20 millones de pesos.
En Barranqueras se levantan actualmente dos proyectos. Uno es el Parque Industrial Chaco (en la ex Grafa), primero privado de la provincia, de 18 hectáreas (dos cubiertas con naves, por inaugurarse en septiembre), donde se radicarán inicialmente fabricantes de cascos de lanchas (Marine Sur), una ensambladora de motores náuticos y una planta de producción de biodiesel. Aquí la participación estatal es a través de la promoción industrial, con la fuerte apuesta a la habilitación de ese sector estratégico aledaño al puerto. La recuperación de las instalaciones demandará 10 millones de pesos.
También en Barranqueras, en la ex Ucal (seis hectáreas) se proyecta el parque industrial de administración pública, que ya cuenta con algunas fábricas trabajando como Industrias Paneles del Chaco (Inpach), que emplea el sistema Emmedue. Próximamente se instalarán más plantas: de Nordeste Alimentos, Sodja (cartelería), una fábrica de pallets, otra de plásticos químicos y dos plantas de envasado de agua.

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