A pesar de que los hechos no pasaron a mayores, dentro del nosocomio la Policía tuvo que reducir al sujeto porque se encontraba muy alterado y profería insultos y amenazas al personal. El joven había sido arrestado por atentado y resistencia a la autoridad.
Si bien los incidentes no pasaron a mayores, dentro del nosocomio la Policía tuvo que reducir al sujeto porque se encontraba muy alterado y profería insultos y amenazas al personal del centro de salud. El caso se enmarca dentro de los hechos habituales que suceden en las guardias de los hospitales de la provincia de Buenos Aires, y que llevaron a las autoridades a tomar medidas como la disposición de colocar botones antipáticos en todos los establecimientos de salud.
En este caso, horas antes de los incidentes mencionados, el joven, con antecedentes delictivos, había sido protagonista de un accidente vial en la esquina de Bombero Esquivel y Méjico, entre un automóvil Peugeot 505 y una motocicleta. A los pocos minutos llegaron al lugar móviles policiales y de la Patrulla Urbana con varios efectivos, que observaron que el conductor de la moto, que viajaba en compañía de una mujer, pretendía llevarse el rodado antes de que se realizaran las actuaciones correspondientes. Ante el impedimento de los efectivos, el joven comenzó a impacientarse y luego a insultar a los uniformados, motivo por el cual fue trasladado a sede policial, donde continuó con las amenazas y los insultos.
El sujeto quedó imputado por amenazas y resistencia a la autoridad y más tarde fue derivado al Hospital San José para recibir atención por las heridas menores que había sufrido en el accidente y allí continuaron los incidentes. El joven también se dirigió al personal de la Guardia del Hospital con un tono amenazante y profiriendo insultos, lo que obligó a los efectivos a reducirlo y trasladarlo nuevamente a la dependencia policial.
Episodios como este son habituales en las guardias de los hospitales de la provincia. Quizás el de Pergamino es uno de los centros de salud con menos conflictividad, pero las condiciones en las que deben trabajar los profesionales y auxiliares de la salud bonaerense, obligaron a las autoridades a tomar medidas como la colocación de botones antipático, lo cual se está llevando a cabo progresivamente en el interior provincial.
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