La concejal de Integración Cívica es autora de un proyecto para que el espacio funcione en la vivienda de Rivadavia 934, donde fueron secuestrados por fuerzas militares en 1976 Cristina María Lanzillotto y Carlos Santillán.
Las comisiones de Derechos Humanos y de Hacienda y Gobierno I tienen el expediente que contiene la iniciativa de la edil de Integración Cívica Pergaminense, donde sugiere que el Municipio deberá ubicar el lugar físico de la Casa de la Memoria en Rivadavia 934. Es esa la vivienda que habitaban Cristina María Lanzillotto y Carlos Benjamín Santillán cuando fueron secuestrados por las fuerzas militares el 17 de noviembre de 1976.
“Todavía nos encontramos recorriendo la incesante lucha por recuperar la memoria, la historia y la identidad, repudiando a esa dictadura del espanto que instaló un plan sistemático asesino, que se propuso matar las ideas, terminar con las prácticas sociales que basaban su acción en la solidaridad y en la justicia social”, dijo la concejal al defender su proyecto cuando lo presentó, a mediados de 2012.
La iniciativa aún no tuvo avances significativos y por eso Incerti pretende reactivarla. “En la comisión de Derechos Humanos tenemos mayoría, así que era tarea sencilla aprobar el proyecto, pero mi pretensión es que todos reflexionemos públicamente sobre este tema. Aquí no debe haber intromisiones partidarias ni chicanas políticas, lo que sucedió con la dictadura nos afectó a todos por igual. Los derechos humanos no son una bandera exclusiva de una determinada fuerza política. Este gobierno municipal está formado por diferentes partidos políticos que históricamente lucharon por los derechos humanos”, aseguró la autora del proyecto.
Un lugar para todos
De acuerdo con lo que se expone en la iniciativa parlamentaria, la Casa de la Memoria contará con biblioteca, hemeroteca, videoteca y archivos de otros soportes documentales relacionados con la historia de los desparecidos, asesinados y presos políticos. Toda esa información, vinculada particularmente a derechos humanos, sociales y material histórico, estará abierta a la comunidad y será material de consulta para todos.
También ofrecerá actividades culturales gratuitas, debates, talleres y jornadas destinadas a instituciones e integrantes de las comunidades educativas de la zona. Y podrá ser sede de numerosas actividades culturales, debates y jornadas que convocan a los pergaminenses, a organismos, instituciones, intelectuales y personalidades de la cultura para debatir y reflexionar sobre diferentes temáticas vinculadas a los derechos humanos.
El proyecto además señala que la Casa de la Memoria integrará el programa educativo “Jóvenes y memoria. Recordamos para el futuro”, que promueve el sentido crítico y la valoración del pasado a partir de la elección de un tema o pregunta sobre la historia de la comunidad y su vinculación con los hechos ocurridos durante y como consecuencia de la última dictadura militar. Impulsado por la Comisión Provincial por la Memoria, esta iniciativa se desarrolla ya en la ciudad. Según la proposición de Gricelda Incerti, el Municipio cooperará con el financiamiento y el aporte de infraestructura necesaria para que los alumnos y docentes se capaciten y realicen sus trabajos en los diversos soportes sobre autoritarismo de Estado. Al mismo tiempo colaborará con las políticas del Estado nacional y provincial referidas a la identidad e identificación de personas desaparecidas. Otra de las cuestiones es que el Ejecutivo municipal arbitrará los medios necesarios a fin de ofrecer un servicio de asesoramiento legal gratuito para casos referidos a violaciones y vulneración de derechos humanos para dar respuesta a una importante demanda de sectores de la sociedad, particularmente expuestos a la violencia institucional y social.
Una oportunidad “formidable”
La concejal de Integración Cívica sostuvo que “pensar en construir memoria es hacer que cada desaparecida y desparecido ya no sea sólo un rostro o un nombre. Se trata de devolverlos a la lucha como compañeros, presentes en cada logro por una mayor justicia social, en cada niño o niña que nace y tiene un futuro, en el repudio contra la violencia institucional y la discriminación”. Una sociedad que tiene treinta mil desaparecidos “debe saber dónde yacen sus muertos, quiénes eran esos muertos cuando estaban vivos; porque ninguna sociedad podrá sobrevivir si no les da identidad a sus muertos, si no es capaz de resucitar la memoria de los que no están”. Gricelda Incerti subrayó que “la memoria implica verdad y la verdad implica justicia. Y la justicia es un acto de profunda civilidad que está tan lejos de la venganza como una paloma de un ave de rapiña. Cuando hay justicia es posible empezar a poner el pasado atrás y el futuro adelante”.
El terrorismo de Estado pretendió “destruir la resistencia popular, romper los vínculos solidarios de la comunidad y desmoralizar a los luchadores”.
“Como habitantes de esta ciudad -afirmó la edil-, como legisladores electos en la mas respetada democracia tenemos una oportunidad formidable para sumar y multiplicar voluntades, articuladas en un espacio de coincidencia que potencie toda esta energía transformadora”.
Este lugar es considerado hoy “un sitio de memoria donde el Estado municipal podrá asumir la responsabilidad indelegable en la reconstrucción histórica, la búsqueda de justicia y la elaboración de propuestas participativas en torno a la reflexión sobre nuestro pasado, nuestro presente y sobre el futuro. “Los sitios de memoria, con diferentes usos y significados con relación a los hechos en ellos ocurridos, constituyen valiosos testimonios de la historia”, añadió la autora del proyecto.
Cristina y Carlos
Cristina Lanzillotto fue secuestrada por fuerzas militares en su vivienda situada en Rivadavia 934, el 17 de noviembre de 1976. En ese mismo momento se llevaron a su esposo, Carlos “Cacho” Santillán y a sus hijos, que luego aparecieron. Unos días antes también habían secuestrado a su hermana melliza, Ana María, que sigue desaparecida.
Según los testimonios que se recogieron, luego de ser secuestrados, “Tina” Lanzillotto y su esposo fueron trasladados a la comisaría de San Nicolás. Un empleado de la seccional recordó a la familia que “Cacho” fue torturado, “picaneado”, en una de las oficinas, en tanto de la habitación donde estaba “Tina”, el empleado vio salir a dos militares que comentaron: “Al primer golpe, la matamos”.
Sin embargo, luego se pudo saber que otras personas vieron al matrimonio en centros de detención como el Pozo de Banfield o de Quilmes, el último rastro lleva al Vesubio. “Por lo que sabemos, a ‘Tina’ la vieron un solo día ahí y se ve que después la trasladaron, que era lo que decían cuando los llevaban a fusilarlos”, comentó Alba, su madre.
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