La madre, de 25 años, sobrevivió al siniestro que habría sido iniciado por una chispa de un brasero que usaban para calentar el lugar.
De inmediato, se incorporó y tomó a su hijita en brazos para salir de ese infierno.
Eran aproximadamente las 4.30 de la madrugada de ayer cuando se produjo esta situación, que llevó a vecinos a movilizarse para tratar de ayudar a la joven madre de 25 años.
Sin embargo, los esfuerzos fueron en vano porque la construcción que les servía de hogar estaba, básicamente, sostenida por cañas y nailon.
Obviamente, las llamas avanzaron rápidamente y consumieron todo lo que encontraron a su paso en el único ambiente que conformaba la casa, que eran las pocas pertenencias que tenían madre e hija, para reducirlas a cenizas.
Sin signos vitales
Informada la Policía y el personal del hospital zonal Guillermo Rawson del hecho, se dirigieron una ambulancia y un patrullero hasta el barrio Fátima, donde se encontraba emplazada la casilla.
Éste se encuentra en el acceso a la “Capital de la Alfalfa”, cuando se transita desde La Banda por la ruta provincial 11.
Cuando los paramédicos llegaron y revisaron a la criatura, Yeny Falconi (de dos meses de vida), no encontraron signos vitales.
Paralelamente, atendieron a la progenitora y neutralizaron los efectos de haber inhalado los gases tóxicos de la combustión del material de la humilde vivienda.
El médico de policía que revisó a la beba no halló lesiones en el cuerpo de la pequeña, ni siquiera llegó a ser alcanzada por el fuego.
Por ende, concluyó que el deceso se produjo por asfixia por inhalación de monóxido de carbono que habría provenido de un brasero.
De todos modos, el cuerpito fue trasladado por los bomberos de la Policía a la morgue judicial para que se confirmara ese diagnóstico.
En cuanto al origen del siniestro, se especulaba que un brasero que había dejado la mujer en el interior de su hogar para combatir las bajas temperaturas de la madrugada, podría haber producido una chispa que tomó las paredes.
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