Cinco dotaciones de bomberos voluntarios, entre Splif y el cuartel Centro, y personal policial de la Comisaría Segunda, trabajaron ayer en un incendio de pastizales desatado en la barda del Ñireco, que comenzó a pocos metros de las viviendas que aún se encuentran en el lugar.
La desesperación de los vecinos fue mucha, debido a que veían cómo las llamas se acercaban cada vez más a sus casas, por lo que los llamados a los distintos números de emergencias fueron numerosos e insistentes.
El fuego, que habría comenzado de forma intencional, afectó vegetación achaparrada y algunos arbustos, levantando una densa columna de humo negro.
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