Violencia urbana. Una discusión entre dos jóvenes vecinas de Ampliación Cabildo terminó con una casa quemada y tiros de una vieja ametralladora. Hasta anoche no había detenidos, y la Policía custodiaba a las familias enfrentadas.
“Todo empezó por un lío de chicas. Mi hija de 16 años se peleó con una vecina de 22, que había pateado a nuestro perro. Se insultaron y se fueron a las manos en el frente de casa. Después vinieron los familiares de la otra chica, armados, y comenzaron a disparar. Yo estaba con mis hijos chiquitos y nos escondimos en el patio, ¿qué podía hacer? Yo soy viuda, no tengo quien me ayude”, contó Karina Tobares, madre de siete hijos, y agregó: “Los vecinos forzaron la puerta, nos robaron cosas y prendieron fuego todo con botellas con nafta”.
“La Policía esperó a que me quemaran la casa para aparecer. Tuvimos que escapar por el fondo, saltando una tapia. Yo le doy gracias a dios que estas personas no mataron a mis hijos”, dijo.
Cuando llegó la Policía hubo un tiroteo, y según el comisario inspector Gabriel Muñiz, no estaba claro de qué lado estaban los vecinos que disparaban. Lo cierto es que, en medio de la balacera, a uno de ellos se le trabó el arma y la dejó tirada antes de huir: es una ametralladora PAM 1 (un arma automática, de calibre 9 milímetros, utilizada por el Ejército desde mediados del siglo pasado).
El arma tiene los números limados, por lo que quedó en poder de la Policía Judicial, que realizará pericias químicas para saber quién era su portador.
“Se ha tomado la denuncia, y la brigada de investigaciones trabaja para esclarecer quién es la persona que efectuo los disparos. Sería familiar o amigo de la familia que sufrió el incendio”, indicó una fuente cercana a la investigación.
“Me hicieron mucho daño, yo quiero que vayan a la cárcel”, dice Karina Tobares, señalando a vecinos que viven a una cuadra de su casa, ubicada en manzana 13 lote 4 de barrio Cabildo. Infantería hacía guardia frente a la casa de estos vecinos, “para evitar cruces entre ambas familias”, según precisó Muñiz.
“Titulen que la venganza será terrible”, gritó un allegado de la familia Tobares, cuando este diario se retiraba del lugar.
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