Incendio inesperado para un cuartel de bomberos

Incendio inesperado para un cuartel de bomberos

Demandaron al cuerpo de Santa María de Punilla por desconocer la actividad de un voluntario y, además, empleado de mantenimiento que resultó herido.

Las fotos con uniforme de gala o de fajina que muestran a Walter Juan Astrada (50, como integrante del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Santa María de Punilla “Andrés Barrigón”, no tienen nada que ver con el hombre tuerto, sin trabajo ni obra social, abandonado a su suerte después de que sufriera la pérdida del ojo derecho al explotar la batería de una autobomba a la que intentaba poner en marcha.

 

La otrora imagen de hombre triunfador, de facha con el traje de gala, hoy se ha desdibujado. Nada tiene que ver con la actualidad de un Astrada avejentado, afectado por gastritis crónica y sufre ataques de pánico. Sobrevive gracias a una hermana que lo ayuda con medicamentos y cuando puede le paga la consulta del psicólogo. Usa unos lentes raros y, si se quiere, estrafalarios. “No puedo comprar los que me recetaron, cuestan como 15 o 20 mil pesos, por eso uso estos de 15 pesos que venden en las ferreterías “, confiesa.

El próximo viernes se cumplirán dos años del calvario de Astrada. Se inició a las 21.45 del 20 de junio de 2012 al intentar hacer arrancar una autobomba averiada desde hacía una semana. Al revisar la batería se dio cuenta de que era necesario reemplazarla y en esa circunstancia se produjo el inesperado estallido. El director Juan Carlos Aramayo, por su condición de enfermero hizo trasladar al accidentado al Hospital Domingo Funes. De allí fue derivado al Córdoba. “Al mes que me accidenté, no los vi más”, precisa Astrada, quien opina que hubo “abandono de persona”.

El hombre se contactó con el abogado Esteban Sandoval Luque y terminó entablando una demanda contra la comisión directiva del cuartel (está embargado el edificio) y la Provincia, porque Defensa Civil tiene la responsabilidad de controlar a los cuerpos voluntarios, regidos por la ley 8058.

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