La vivienda prefabricada de la calle Jorge Reyes casi Teniente Vázquez en la que se escondían David Arredondo y Leandro Guichapani fue incendiada. La Fiscalía investiga si a Daniel “Cacha” Rúa, propietario de esa casa, le corresponde la figura penal de encubrimiento por haber albergado a los evadidos.
A la 1:20 de ayer, cuando la policía se alejó de la vivienda de la calle Jorge Reyes en donde había recapturado a David Arredondo y Leandro Guichapani, los dos evadidos de la Comisaría Mosconi, la vivienda prefabricada tipo cabaña propiedad de Daniel “Cacha” Rúa ardió hasta quedar totalmente destruida. Hasta ahora se desconoce quién provocó el incendio. Nadie vio ni escuchó nada. También sufrió daños considerables un Fiat Duna sin patente estacionado en el patio.
Rúa es quien le había dado albergue a los prófugos. En su momento fue referente de la “Agrupación 1.008 viviendas” y tenía “llegada” como puntero político en el barrio 30 de Octubre. Trabaja en la actividad petrolera y no registra antecedentes penales. Sólo una causa por atentado y resistencia a la autoridad en el año 2008.
Sin embargo, el martes a la tarde-noche Rúa fue sorprendido en su vivienda de la calle Jorge Reyes en compañía de los peligrosos evadidos Guichapani y Arredondo, quienes eran intensamente buscados por la policía desde su fuga del viernes de la Comisaría Mosconi.
La imagen de ambos ya se había difundido en los medios periodísticos. Por eso ahora la Fiscalía analiza si le imputará a Rúa el delito de encubrimiento por resguardar a los fugados.
La información que tenían los investigadores es que Guichapani y Arredondo, quienes estaban detenidos por haber cometido asaltos, esperaban ser provistos de armas de fuego para salir a cometer delitos que les permitieran financiar la continuidad de su fuga. Sin embargo, la Brigada trabajó intensamente con vigilancias en el lugar y logró recapturarlos el lunes sobre las 20.
Ya le habían pisado los talones el mismo viernes cuando se realizaron allanamientos en una vivienda de la calle Los Alamos al 150 del barrio Saavedra. Hasta allí los había llevado un remís. Un testigo los reconoció, pero cuando la policía llegó ya se habían escabullido.
Los datos siguieron llegando a oídos de los investigadores y de esa manera se montaron vigilancias encubiertas en el barrio Abel Amaya. Sólo debieron seguir de cerca los pasos de Rúa, quien se movilizaba en una Ford F-100 roja de vidrios polarizados, dominio VXS 813.
COMIDA RAPIDA Y TELEFONOS
De acuerdo a las evidencias recolectadas por la policía, en la vivienda de Rúa los prófugos recibieron alimentación y vestimenta. Incluso se secuestró un teléfono celular que estaría destinado a la comunicación de los evadidos.
Junto a la detención de Guichapani y Arredondo, la policía demoró a Daniel Rúa, a su sobrino Cristian Rúa y a Walter González, para establecer si estaban vinculados. Una vez que se cumplieron las seis horas legales para su identificación recuperaron la libertad y quedaron a disposición de la Justicia, quien investiga el delito de encubrimiento.
Arredondo, condenado por un violento asalto a un kiosco de La Loma donde el propietario recibió 14 puñaladas, y Guichapani, un joven que tiene una serie de detenciones por asaltos y dos fugas en sólo cuatro meses, quedaron alojados en la alcaidía policial.
Comentá la nota