A las 4:20 de ayer un grupo de encapuchados ingresó a las instalaciones de la empresa en el barrio Industrial. Tras amenazar al sereno y reducir al personal que se hallaba en ese momento, le prendieron fuego con bombas molotov a tres colectivos de larga distancia y a dos utilitarios Mercedes Benz Sprinter.
Un grupo de unas 50 personas, encapuchadas en su mayoría, ingresó ayer a la madrugada al predio de la empresa de transportes ETAP, en el barrio Industrial. Tras reducir al personal que se hallaba trabajando, lanzaron bombas molotov con las que incendiaron tres micros de larga distancia -uno de ellos de doble piso- y dos utilitarios de transporte de personal, además de destrozar los vidrios de las oficinas de administración y los cristales de siete vehículos más.
Algunas fuentes de la empresa señalaron a Diario Patagónico que las pérdidas ascenderían a unos 4 millones de pesos. Sin embargo el gerente de la compañía, Orlando Alfieri, no quiso hablar de números. Sostuvo que las pérdidas hasta el momento eran incalculables ya que las unidades incendiadas se utilizaban a diario para prestar servicios de transporte en los yacimientos petroleros.
Con respecto al ataque, alcanzaron a identificar a dos o tres ex empleados de la empresa, y según se presume también habría gente foránea en el grupo, aunque en una solicitada pública la empresa responsabiliza en forma directa al gremio de la Unión de Conductores de la República Argentina (UCRA).
ATENTADO
“En ese momento estaban trabajando el sereno y un grupo de taller y no hubo que lamentar heridos en el personal”, manifestó el supervisor Jorge Chiramberro.
“Se ponen en riesgo las fuentes de trabajo de otros compañeros. Lo que te da bronca es que estás atado de pies y manos y no podés hacer nada. Pueden protestar, cortar la salida de la ruta, pero esto ya es vandalismo. Así no se puede laburar”, manifestó.
Alfieri, en tanto, señaló que hay un conflicto laboral que “venimos teniendo desde hace tres meses”.
Sostuvo que en las actividades que desarrollan, cuentan con personal afiliado al sector petrolero, a los gremios de la construcción y la Unión Tranviarios Automotor (UTA) con convenios homologados.
Indicó que los problemas laborales y sindicales se suscitaron cuando personal de la empresa se afilió a la recientemente creada UCRA (Unión de Conductores de la República Argentina).
De acuerdo a Alfieri se realizaron reuniones tras una serie de reclamos de diez trabajadores afiliados a ese gremio, pero a partir del último bloqueo que sufrió la empresa, “tomamos la decisión que tomamos”.
Tras el despido de cuatro auxiliares a bordo, según la empresa por la baja de las líneas de transporte que no eran rentables, volvió a haber un “bloqueo” de todos los servicios en el parque de colectivos el 28 de febrero último. Y según Alfieri se tomó la medida de despedir a seis choferes que estaban realizando la medida.
AMENAZAS PREVIAS
El gerente señaló que ya estaban avisados de un supuesto ataque por medio de amenazas a través de las redes sociales y mensajes de texto. “Incluso tenemos hecha la denuncia en el último bloqueo, donde hubo gente tirando tiros”, expresó.
En tanto, el jefe de la Comisaría Tercera, Humberto Lienan informó que la policía tomó conocimiento de un incendio y cuando arribaron cinco agentes al lugar, los vehículos ya estaban envueltos en llamas.
En ese momento los efectivos policiales, según Lienan, privilegiaron verificar si había alguna víctima o heridos a causa del siniestro. Incluso se trató de poner en resguardo a operarios que intentaban sofocar las llamas, exponiéndose a riesgos.
De acuerdo Lienan, la policía se encontró con un grupo grande de personas en las afueras del predio, los que se comenzaron a retirar ante la llegada de la fuerza.
No hubo detenidos, porque no se detectó un delito en flagrancia, argumentó el comisario.
En cambio, autoridades de la empresa afectada cuestionaron que la policía tuvo la posibilidad de detener a los protagonistas del atentado, pero que no lo hizo bajo el argumento de que debían esperar “instrucciones de la Fiscalía”.
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