Ramón Arréguez, quien fuera víctima de vejaciones a manos de policías que fueron condenados el martes, denunció que parte de su domicilio fue incendiado intencionalmente en la madrugada de ayer.
De acuerdo al relato de Arréguez a los sumariantes de la Unidad Judicial Nº 8, siendo las 3 de la mañana se encontraba durmiendo junto a su familia cuando advirtieron las llamas provenientes de un cuarto del fondo de la casa que cumple los fines de depósito. Cabe resaltar que la vivienda no posee una tapia sino apenas un cercado como medida de seguridad.
El hecho fue alertado por los vecinos, quienes colaboraron para lograr sofocar el foco ígneo. Precisamente fueron los vecinos quienes le comentaron al denunciante que habían divisado a un hombre y una mujer entrar furtivamente e iniciar el siniestro.
En diálogo con El Esquiú.com su patrocinador legal Pedro Vélez, sostuvo que seguramente se trata de una represalia tras haber logrado que la justicia condene a dos policías por darle una brutal paliza a la salida de un boliche.
“Es muy sugestivo, ayer salió la sentencia y hoy a la madrugada ocurre esto, ellos (por la familia Arréguez) no tienen problemas con los vecinos ni con nadie, menos como para que suceda una cosa así”, señaló Vélez, quien agregó que el incendio intencional “tiene las características de un mensaje mafioso”.
Debate
Durante la mañana del martes, Arréguez había ganado el debate oral y público que sostenía contra varios efectivos policiales. Los mismos habían sido acusados de someter a graves vejaciones al querellante el 17 de abril del 2005, cuando éste salía del local bailable de avenida Presidente Castillo. A causa de ello, Arréguez habría perdido un órgano.
Tal como se informó en la edición anterior de este matutino, de los seis uniformados que estaban acusados de vejaciones calificadas, uno falleció y otro fue declarado insano. Ya en el debate, dos fueron absueltos y los dos restantes recibieron una pena de prisión en suspenso y se estableció un resarcimiento económico de 67 mil pesos para el damnificado por daños morales y materiales.
Néstor Rafael Córdoba recibió 3 años de condena y Francisco Reartes 1 año y 8 meses. Ambos, además de la prohibición de acercarse a Arréguez, recibieron además una inhabilitación para ejercer funciones públicas por 6 años, mientras que los absueltos Raúl Aredes y Walter Soria, fueron inhabilitados por tres, por la omisión de haber estado presentes en la golpiza y no tomar medidas al respecto.
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