Pasadas las 9.00 de ayer una gruesa columna de humo invadió los barrios de la ciudad de Concepción, ubicada a 70 kilómetros al sur de la Capital tucumana.
Coincidentemente ráfagas de hasta 40 kilómetros por hora se producían en el lugar lo que hizo avivar las llamas del incendio, tornándolo incontrolable.
La preocupación de los vecinos de los barrios aledaños, hicieron que comenzaran a colaborar con los trabajadores de la fábrica azucarera en los intentos de sofocar el foco de fuego, que rápidamente se propagaba por lo combustible del bagazo y los efectos del fuerte viento.
Al lugar llegaron efectivos de la Comisaría de Concepción, de la Brigada de Explosivos de la Unidad Regional Sur, teniendo en cuenta la cercanía de tanques con alcohol en la zona, Bomberos de la Policía de Tucumán y Bomberos Voluntarios de la ciudad de Aguilares.
El subcomisario Marcos Barros, jefe de la Comisaria de Concepción señalaba mientras se realizaban las tareas de apagado del fuego que “estamos trabajando junto a los bomberos de la policía y voluntarios, la situación está controlada y creemos que en unas horas no habrá que preocuparse más por lo sucedido".
Todos, en conjunto trabajaron para apagar el incendio, hecho que se produjo pasadas las 10.30, quedando solamente los restos humeantes del residuo de la caña de azúcar.
Si bien no hubo que lamentar víctimas, solamente un empleado de la planta tuvo que ser trasladado hasta el Hospital Regional de Concepción con principio de asfixia.
Según el doctor Julio Isa de ese nosocomio señaló que “no tuvimos que asistir a nadie por quemaduras. Sólo una persona sufrió un principio de asfixia y por precaución lo derivamos al hospital pero queremos llevar tranquilidad e informar que se encuentra en buen estado de salud”.
“Trabajamos conjuntamente con los bomberos, policía y personal del ingenio y estamos preparados por cualquier emergencia”, indicaba el facultativo.
Por su parte el intendente de Concepción, el arquitecto Osvaldo Morelli señaló que el ingenio no contaba con sensores para medir los riesgos de ignición, que hubieran podido evitar la situación”.
Las llamas habrían comenzado al conjugarse varios factores: el alto nivel de combustión del bagazo, la sequedad del ambiente, el intenso calor y el viento.
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