Fue interceptado en Brasil, lo que aumenta la sospecha de que una carga llegará a España.
El hallazgo confirmó la presunción del titular del Juzgado Penal Económico Nº 5 de Capital Federal, Jorge Brugo, sobre la existencia de cocaína en otros dos contenedores de manzanas que salieron del país a través de la misma empresa descubierta el miércoles en el puerto porteño.
Las autoridades aduaneras de Brasil decomisaron más de mil kilos de cocaína, que tras tocar puerto en ese país serían destinados a España, como el cargamento secuestrado en el puerto de Buenos Aires por el que fueron detenidos un vecino de Allen, tres oficiales de la aduana de Villa Regina y un transportista de Cipolletti –que fueron trasladados a Buenos Aires para ser indagados-. Fuentes ligadas a la investigación insistieron ayer en que lo que se busca con las indagatorias que Brugo tomará a los oficiales aduaneros y el transportista es establecer cuándo fue cargada la droga al contenedor que partió del empaque Frutol, propiedad de Nelson Hinriksen.
Es que, hasta ahora, no ha trascendido si los detenidos –a criterio de Brugo- están relacionados directamente al tráfico de drogas. Desde el entorno de Nelson Hinriksen, dueño del empaque se insiste en la inocencia y el desconocimiento sobre la existencia de cocaína por parte del primer detenido que arrojo la investigación. Que la droga fuese “plantada” o el camión utilizado como “flete”.
Con las testimoniales, el magistrado intentará detectar contradicciones y confirmaciones sobre la ruta recorrida por la carga legal y el lugar en el que una parte fue reemplazada por 1,6 toneladas de cocaína. Allí, aseguran especialistas, está la clave para identificar a la banda de narcotraficantes.
El restante embarco ya está en camino a Barcelona por lo que sería inspeccionado al ingresar a España por el puerto catalán.
El hecho preocupa a los exportadores
Dos grandes cargamentos de manzanas eran, en realidad, una pantalla para dos enormes envíos de cocaína desde Argentina a España, como puerta de entrada de la droga al continente europeo. Además, un tercer contenedor podría llevar en su interior una tonelada de estupefacientes. La situación genera preocupación por las consecuencias directas, e indirectas, que los hallazgos pueden provocar para el negocio frutícola.
Por ello, el tema motivó consultas y charlas reiteradas en los últimos días por parte de los integrantes de la comisión directiva de la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados (CAFI). Marcelo Loyarte, referente de la entidad, manifestó su "preocupación" en torno a la efectividad de los controles. "Creíamos que con los que teníamos estábamos bien", pero aseguró que los descubrimientos obligan a replantear los mecanismos de inspección junto a los organismos encargados de la tarea.
Se sabe que los mercados a los que se destina la fruta son extremadamente sensibles. La principal atención está puesta en la calidad de la fruta (con fuertes exigencias en cuanto a peso y tamaño) y la ausencia de plagas en los frutales. Sin embargo, está claro que para el sector exportador no es buena publicidad para efectuar negocios a nivel internacional. Y en CAFI, aún cuando descartaron cualquier vinculación con el empresario detenido, la utilización de fruta como pantalla del narcotráfico genera preocupación.
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