Al inaugurar otra obra educativa, Insfrán instó a defender los valores de la equidad y la igualdad de oportunidades

Al hablar en la inauguración de la vigésimo primera escuela en ocho días hábiles en el barrio La Floresta, en un establecimiento que evoca a la dirigente religiosa María Auxiliadora Paredes, el gobernador Gildo Insfrán instó a la población, y sobre todo a las mujeres comprometidas y a los jóvenes con su energía, a que defiendan los valores de la equidad y la igualdad de oportunidades que están insertos en el modelo formoseño para el desarrollo provincial.
El mandatario -quien estaba acompañado por el vicegobernador, Floro Bogado- hizo notar que había tenido ocasión de comprobar en los países centrales, y sobre todo en EEUU, que para la educación y la salud la accesibilidad está condicionada a la disponibilidad de seguros o a la condición social de los demandantes, mientras que en Formosa se ha recreado una planificación que permite que todos los formoseños, sin distingos, reciban los beneficios de la educación, la salud, el trabajo y otros servicios esenciales para la vida, como el agua potable o la energía y la vivienda, que les permite realizarse con dignidad.

Al comenzar su mensaje, evocó a María Auxiliadora Paredes, a quien conociera y resaltara su vocación solidaria, así como también que esa escuela fue la primera que visitó, en el marco del operativo "Por Nuestra Gente, Todo", luego de lo que le sucediera a su hijo Gildo Miguel, confiando que pensaba que no tendría fuerzas para expresarse y que, sin embargo, con el recuerdo de ambos, cobró el ánimo necesario para seguir su gestión y pronunciarse ante los presentes.

Señaló que hay quienes todavía siembran dudas acerca de la trascendencia

del modelo propio y que Formosa ha dado un salto cualitativo y ha registrado un cambio que algunos no quieren reconocer.

"No importa... nosotros vamos a tener la paciencia para seguir predicando, casa por casa, defendiendo nuestro pensamiento, esclareciendo sobre nuestra propuesta y discutiendo con respeto con todos los que así lo quieran, aunque no piensan igual que nosotros, porque no es obligación que piensen igual, aunque sí que nos respetemos", expresó.

Respeto mutuo

Insfrán aludió a los que reclaman que haya respeto entre la clase dirigente pero que sorpresivamente son los mismos que generan lo contrario desde mensajes que menoscaban y desmerecen la realidad y el modo de ser y de sentir de los formoseños. "Por eso es que también debemos proponernos desenmascarar este tipo de

hipocresías", propuso. Aclaró que personalmente no tiene inconvenientes en que se piense diferente pero que no se admitirá que esa postura, respondiendo solamente

a intereses particulares, vaya en detrimento de cada uno de los formoseños.

El Gobernador ratificó la centralidad que tiene la educación en el modelo, reiterando lo que ya había expresado en su mensaje del primero de marzo en la Legislatura.

"Hay algunos que lo criticaron manifestando que no se dijo nada y que no hubo anuncios concretos. Efectivamente... fui a informar y a reflexionar acerca de para qué se hicieron las cosas y cuál es el sentido de las obras realizadas que responden a un plan estratégico", insistió.

Recordó que había determinado como prioridad la profundización de la calidad educativa, para consignar que el problema de la educación es de características mundiales.

Nuevos actores

Aludió a los nuevos actores e interlocutores que aparecen en los modernos medios audiovisuales y que sin permiso previo participación en el proceso educativo y hace que el sistema tradicional ya no sea el adecuado para los nuevos tiempos que se viven del mismo modo que las formas de relacionamiento entre los componentes de la comunidad. "Ya no se produce como ocurría con nosotros antes ya que con la invasión de las redes sociales y la conformación de las comunidades digitales, los

vínculos se generan con personas que están en los más recónditos lugares del planeta olvidándose, a veces, de quienes están a su alrededor o en su entorno familiar", expuso. De todos modos, Insfrán admite que esa es la realidad que toca vivir, por lo que se debe ser lo suficientemente inteligente para, partiendo de ese diagnóstico, determinar cuáles son las mejores respuestas que se puedan brindar para que la calidad educativa se produzca dentro de la dimensión de la equidad, la relevancia, la pertinencia, la eficacia y la eficiencia.

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