La ceremonia educativa organizada por la EEM 14 se desarrolló este lunes en la mañana, en el Salón de Actos de la Unidad 15 Batán. La hija del reconocido periodista envío una carta para los promotores de esta genial idea
Hoy, la misma está equipada con material de lectura y en formato digital. Con emoción, del Castillo leyó un e-mail que le había enviado la hija de Rodolfo Walsh, sabiendo que la biblioteca llevaría el nombre de su padre, donde expresa -textual-:
Señor Director Eduardo del Castillo, estimados docentes, y especialmente, por supuesto, a los alumnos que cursan estudios y usarán esta nueva Biblioteca en la Unidad Penal 15 de Batán.
¿Una biblioteca con el nombre de mi padre, Rodolfo Walsh, en una unidad penal donde alguien piensa que tiene sentido esforzarse y cursar o terminar el secundario y tener una biblioteca para entonces poder leer?.
Bueno, si se les ocurren estas ideas, si se las pueden llevar a la práctica, si se convierten en realidad estos sueños, yo creo que mi padre estaría feliz y divertido y orgulloso con que su nombre y su apellido los acompañe.
Y les cuento por qué lo pienso así.
Mi padre no termió el secundario a la edad en que supuestamente debía terminarlo. Ya a los 17 estaba en la ciudad de Buenos Aires, tratando de ganarse la vida.
Había nacido en Río Negro. Se había mudado a la provincia de Buenos Aires siendo un niño. Había sido criado en un colegio para pobres y huérfanos, de la colectividad irlandesa. Había conocido y sufrido allí los abusos del poder, sobre los que años más tarde iba a escribir, y ustedes seguramente lo van a leer. Son los llamados cuentos de los irlandeses. Y en ese lugar, el colegio, el internado lejos de la familia, de su casa familiar, y de todo, acompañado por las noches solo con el murmullo de las conversaciones de los internos en el dormitorio, con los otros chicos pobres e internados como él, y por el sonido del silbato del tren, que pasaba cerca del colegio, y siempre convocaba a la nostalgia, de poder salir de allí, de entendese de otro modo con el mundo de afuera, también mi padre aprendió que la literatura es un recurso poderoso. Su madre, mi abuela le había despertado el amor por la lectura. Mi padre leía lo que podía, lo que encontraba, lo que llegaba a sus manos. Y ya niño descubría que lo que leía lo podían leer otros, lo podía contar. y leyendo, podía traspasar esos muros ,y viajar y conocer el país y parte del mundo que alguna vez recorrería.
Leyendo y contando aprendió mi padre, Rodolfo Walsh, uno de sus oficios terrestres como él mismo lo llamó. Y, de esos oficios terrestres, el terrestre oficio de escribir,es el que hace que una biblioteca lleve su nombre de una manera que estoy segura de que a él mismo le hubiera gustado.
Aprendió a escribir leyendo y sobre todo contando.
En el internado, apreció la suerte de contar con algún libro en la biblioteca. Y recién terminó el secundario después de haberse casado.
Ojalá que lo que cuenta en sus libros los acompañe, y les dé ánimo y razones para terminar lo que empiezan, para seguir y defender lo que ya emprendieron, para poder salir de allí con la mayor capacidad sobre la que mi padre escribiera: "El pueblo aprendió que estaba solo y que debía pelear por sí mismo y que de su propia entraña sacaría los medios el silencio, la astucia y la fuerza".
Con afecto, Patricia Walsh
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