La inauguración de la cárcel de Senillosa todavía no tiene fecha

La inauguración de la cárcel de Senillosa todavía no tiene fecha
El penal ya triplicó los costos iniciales de la obra. En la actualidad el desembolso supera los $110 millones. Resta realizar refacciones y solicitar autorizaciones.

La cárcel de Senillosa cumple 11 años desde que arrancó su construcción y el Gobierno lleva desembolsado más de 110 millones de pesos. Por ahora el penal no está habitable y tampoco saben cuándo lo podrían inaugurar.

A pesar de no tener fecha de puesta en marcha, se comenzaron a realizar refacciones por un millón de pesos; el plazo de la obra es de 60 días.

Hablar de la cárcel de Senillosa literalmente molesta sobremanera al Gobierno por los costos que ha significado hasta el momento y porque para habilitarla en su totalidad le significaría realizar una inversión superior a los 10 millones de pesos.

El año pasado, desde la cartera de Seguridad se anunció la apertura primero en marzo y después en julio. Finalmente, el gobernador Jorge Sapag dijo que se ponía en funcionamiento en septiembre. Las fallidas fechas han llevado a que el Ejecutivo provincial no arriesgue un nuevo plazo.

Ayer el director de Unidades de Detención, Ricardo Elgueta, confió que “hace una semana una empresa comenzó a realizar algunas refacciones que habían sido solicitadas por la Policía, pero por ahora no tenemos fecha probable de apertura” y se excusó de brindar datos respecto del monto de la obra y plazo de ejecución.

Fuentes reservadas contaron a La Mañana de Neuquén que “la obra tiene un plazo de 60 días y el monto supera el millón de pesos”.

Entre las obras están comprendidos un par de pabellones que se quieren acondicionar para evitar que haya contacto entre los celadores y los presos. A esto se suman esclusas, garitas de vigilancia y terminaciones varias.

Por su parte, el propio Gobierno tiene que resolver las autorizaciones para tomar agua y el tratamiento de efluentes, una competencia del Ministerio de Medio Ambiente.

Una vez que la empresa concluya con las obras y se obtengan los permisos del caso, el sistema penitenciario tendrá que chequear el funcionamiento de las cámaras de seguridad y del sistema de generadores de energía. “Esto se debe a que al no usar las cosas, muchas han quedado deterioradas”, confió una fuente bajo reserva.

“Desde los cueritos de las canillas hasta el sistema de cámaras, se tiene que probar todo porque no sabemos en qué condiciones los vamos a encontrar”, detalló la fuente.

“Senillosa fue pensada como una cárcel para Suiza, y esto es Neuquén. Acá tenemos todo el sistema de seguridad eléctrico; si se corta la luz qué hacemos. Por eso se están haciendo cierres manuales para las celdas y los pabellones”, relató el informante.

Una vez que tengan todo estos aspectos salvados, comenzará el traslado de un primer grupo de 50 presos de buena conducta para hacer una prueba piloto que les permita a los guardiacárceles controlar rápidamente cualquier motín.

Pero ni bien se comience a utilizar el predio de Senillosa, "se deberá contemplar el traslado del personal penitenciario, las visitas y las audiencias a las que deben concurrir los presos. Esto va a generar un costo importante de funcionamiento".

Con todo el devenir de obras que tienen que realizarse en Senillosa y los costos de funcionamiento que requerirá la ciudad penal, los que conocen la cárcel por dentro especulan que recién podría estar habitable para los 50 presos a mediados de año.

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