La autovía que fue diseñada para conectar con el tercer puente al fin será inaugurada este jueves, si bien conectada solamente a la multitrocha de la ruta 7; y la noticia, anticipada por el gobernador Jorge Sapag este miércoles, trae algo de alivio para un tránsito absolutamente colapsado, el existente entre Río Negro y Neuquén.
La ruta hace mucho que está terminada. De hecho, había quedado en obra en la última etapa del gobierno de Jorge Sobisch, allá por 2007. Se fue postergando por razones presupuestarias y problemas de falta de cumplimiento de los compromisos asumidos por el Estado nacional a través de Vialidad. En los últimos años se aceleraron los trabajos, urgidos por las dificultades del tránsito.
La conexión con la ruta 7 había sido anunciada curiosamente por Guillermo Monzani (cuando estaba en el gobierno provincial, ahora es funcionario de Horacio Quiroga en el Municipio) para febrero de 2013.
El entonces funcionario provincial advirtió en esa oportunidad, en un informe a la Legislatura, que la obra sólo abarcaría el interconectado de la ruta nacional con la rotonda situada a la altura del Mercado Concentrador y la fabrica Fasinpat, y que “reemplazará en forma provisional la construcción del puente “trébol” que debe construir Vialidad Nacional para unir la ruta 22 con el tercer puente, que comunicará con Cipolletti a la altura de la circunvalación de esa ciudad con la ruta 151”.
Esa obra, clave, todavía está pendiente, pese a que se licitó en 2006 y se adjudicó en 2007. Es la obra que le completa el sentido a la autovía. Desde Vialidad Nacional se la ha prometido recientemente para mediados del año próximo. Pero no hay seguridades.
Mientras tanto, el tercer puente envejece apaciblemente, solo cruzado por bicicletas y gente de a pie, que aprovecha para cruzar de una provincia a otra y cortar camino según su propia conveniencia.



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