La inacción educativa

El tiempo transcurre y Matusalén, más obcecado que nunca, se niega a hacer los cambios que el Sistema Educativo Provincial necesita y la sociedad le requiere.
Es así que cualquier iniciativa, sugerencia o colaboración que vaya en dirección diferente a la del pensamiento único establecido, no es considerada en absoluto; es más, en seguida surgen las voces de los chupacus conocidos descalificando la propuesta y conceptuándola como un flagrante intento de desestabilización política e institucional.

En realidad, en el esquema estronista que vivimos a nadie parece interesar la educación, porque cuanto mas ignorante es la gente mejor se la puede controlar. Y además continúa prevaleciendo la filosofía “obras son amores” y se continúa con la construcción a mansalva de nuevos edificios escolares, cuya bondad nadie discute, pero uno se pregunta para qué tantos, si puertas adentro continúan los problemas –algunos muy graves- sin resolverse.

Seguramente se intentará “arreglar” todo, como ya se hizo otras veces, con alguna “cena” multitudinaria de “reconocimiento a la abnegada labor del docente provincial” o algún acto político en el Estadio Centenario o Cincuentenario, para anunciar con bombos y platillos alguna nueva titularización (como la de reserva de cargos del año 2000, ¿se acuerdan?) o el “blanqueo” de alguna parte minúscula del sueldo docente y con eso bastará. Todos contentos, hasta las elecciones del año que viene.

Mientras tanto, continuarán intervenidas las Juntas de Clasificación y de Disciplina (democracia docente, ¿para qué?); se seguirán vendiendo cursos de capacitación con “puntaje” para aquellos que puedan comprarlos; los concursos seguirán en el frízer, seguirá la designación “a dedo puro” de cargos directivos y de supervisión; los sueldos continuarán siendo liquidados “a gusto y paladar de Gilberto Bandeo y Economía”; el presupuesto educativo continuará siendo dilapidado sin freno ni control; en fin, mejor no continuar porque ya estaríamos “desestabilizando”.

Como dijera el insigne filósofo catamarqueño Ramoncito Saadi: “el pueblo… ¿Qué es el pueblo? Si para lo único que sirve es para votar”.

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