La ex concejal kirchnerista Gabriela Bustos Arnst será imputada por sustraer y utilizar pasajes de colectivos del Hospital Penna. El fiscal Oscar Duizeide la citó a prestar declaración indagatoria el próximo viernes 4 de octubre a las 9 horas.
“El patrimonio escritural pertenece a Gabriela Bustos”, repitió en sus conclusiones el experto calígrafo en el informe al que tuvo acceso exclusivo este diario digital.
Fuentes judiciales confirmaron esta tarde a LB24 que Bustos quedará imputada formalmente de los delitos de “falsificación de documento público, uso de documento público falsificado y defraudación a la administración pública”.
Una vez indagada por el fiscal Duizeide, la acusada quedará a un paso del juicio oral en el que, eventualmente, podría ser condenada a una pena de hasta 6 años de cárcel.
La dirigente justicialista utilizó los pasajes robados en beneficio propio y de terceros, entre ellos familiares y amigos. Según la hipótesis que manejan los investigadores, la joven -que trabajó en entre 2002 y 2011 como asesora del centro de salud- metió la mano en los armarios donde se guardaban los talonarios de boletos y los usó a su antojo.
Lo que más indignó a las autoridades del Penna fue que esos pasajes estaban destinados exclusivamente para pacientes con graves enfermedades que no tenían recursos para viajar a La Plata o Buenos Aires a realizarse tratamientos de alta complejidad.
En mayo de 2012, tras la revelación de LA BRÚJULA 24 de la existencia de la causa penal, Bustos pidió licencia y abandonó la banca que ocupaba en el bloque del Frente para la Victoria del Concejo Deliberante. En su momento, la ahora imputada, recibió el apoyo de varios de sus pares y de organizaciones de Derechos Humanos.
Su relación “intermitente y sin compromiso moral” con Abel Córdoba
Luego de que salieran a la luz los detalles del escándalo por el uso indebido de pasajes destinado a personas de escasos recursos, la relación amorosa que la concejal Bustos mantenía en reserva con el fiscal Ad Hoc de Derechos Humanos, Abel Córdoba, rápidamente comenzó a hacerse pública.
Todavía no se conocían los nombres de los beneficiados con los viajes a Buenos Aires, pero se sospechaba que quienes habían recibido esos beneficios irregulares eran allegados a la concejal. Córdoba intentó una reacción rápida para despegarse de la denuncia, que según creía podía amenazar su carrera y el trabajo realizado al frente de la causa V Cuerpo, de la cual el padre de la edil investigada, René Bustos, era víctima.
Sin embargo, para su imagen pública el remedio fue peor que la enfermedad: difundió un comunicado para explicar que su relación con Bustos era “intermitente, de carácter informal y sin compromiso moral”. La falta de caballerosidad generó el repudio generalizado de todo el cuerpo femenino del Concejo Deliberante.
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