Ayer fue detenido en esta capital el sospechoso, quien habría apuñalado a Domingo Morales.
De acuerdo con fuentes allegadas a la causa, la víctima habría sido atacada cuando le practicaba sexo oral al agresor posiblemente bajo amenaza. En esas circunstancias, habría sido herida con un cuchillo. Luego, el asesino se apoderó del auto y una billetera, y la abandonó en un sector ubicado a 300 metros de una planta transformadora del EPEN, en la zona oeste de esta ciudad.
Desde el día del homicidio de Morales, de 48 años, se abrió una paciente pesquisa que analizó distintas hipótesis. En base a experiencias anteriores, indicaron las fuentes, Di Maggio pidió un detalle de las llamadas entrantes y salientes del teléfono de la víctima. Este trámite se concretó en Buenos Aires y la premura manifestada por el Ministerio Público Fiscal de esta provincia fue fundamental para lograr una rápida respuesta. De esta manera, se pudo individualizar el número utilizado por el sospechoso del crimen y se decidió intervenir el teléfono.
Mientras tanto, la Policía consiguió el material de video de una casa de electrodomésticos ubicada en pleno centro neuquino, donde se observa al detenido comprar dos teléfonos celulares Samsung Galaxy y Nokia N500. Las operaciones las llevó a cabo como Domingo Morales y una tarjeta de crédito a su nombre, un día después del asesinato, aseguraron las fuentes. Para evitar ser identificado por el vendedor, llevó a cabo una verdadera actuación diciéndole con ademanes: “Ayer tuve un accidente. No sabes el palo que me pegué con el auto”. La simulación fue suficiente para impedir que la compra de los costosos aparatos electrónicos se frustrara.
No trascendió cómo entraron en contacto Morales y el sospechoso de asesinarlo, identificado como Rodrigo Espinosa, de 27 años. Sí se pudo establecer que el apresado es oriundo de Misiones, que se habría dedicado al boxeo y que una ex concubina, tiempo atrás, hizo una presentación inicial en un juzgado local por violencia familiar pero que luego desistió de avanzar con la denuncia.
Confesión
Entre las pruebas que incriminan al imputado, se encuentran las grabaciones de su teléfono intervenido, donde en forma abierta confesó el homicidio, puntualizaron fuentes judiciales.
En cuanto a las sospechas de un acto sexual anterior al ataque a puñaladas, se desprenden de los preservativos hallados en el sitio donde fue hallada malherida la víctima.
Según las fuentes, Espinosa no trabajaba y se especula que vivía gracias al dinero que le prestaba su actual concubina.
Morales se desempeñaba como conserje en un hotel de Roca y era muy apreciado por familiares y amigos.
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