La tranquilidad que reinaba en el sector donde milagrosamente alrededor de las 13:45 de ayer no jugaban los niños que diariamente suelen hacerlo, se vio de pronto conmovida por las fuertes detonaciones de disparos provenientes de armas de fuego de grueso calibre en los alrededores de los edificios 29, 25 y 28 del complejo habitacional “232 viviendas” situados entre Martín Fierro y Laferrere, en barrio Ceferino Namuncurá.
El temor y la preocupación se apoderaron de los corazones de ese sector barrial que llamaban a la policía para que llegue a poner orden antes que algún inocente pague por el accionar de los violentos de siempre. “Fueron varios disparos dirigidos a los dos ocupantes de un Meriva gris cuyo conductor debió realizar bruscas maniobras para esquivar las balas, pero desde arriba se veía que le habían dado a su acompañante…” relatarían luego algunos vecinos, mudos testigos en esos momentos de lo que estaba sucediendo y las secuelas que quedaban del ataque en el frente de un departamento y alguno que otro vehículo estacionado.
Una vieja disputa al estilo lejano oeste entre viejos conocidos con cuentas pendientes
Ya fueron tristemente célebres hace algunos meses atrás y era por de más previsible que la cuestión proseguiría con un final previsto o tal vez no tanto si la o las víctimas resultaran ajenas al odio y bronca que se tienen Andrés Carrizo y Carlos Enrique Altuna, cuyos domicilios se separan por apenas una cuadra y medio.
Las dos últimas incursiones que los tuvo como protagonistas ocurrieron la noche del último martes de septiembre último donde Carlos Enrique Altuna debió esquivar balazos introduciéndose a su departamento del edificio 28.
Antes, la familia Carrizo que reside sobre calle Segundo Sombra al 1.100 lo había denunciado de haberles baleado el frente de su casa.
El segundo encontronazo se produjo la noche del domingo 12 de octubre de 2014 y se trató de otro enfrentamiento armado en inmediaciones de las avenidas Estados Unidos y Kennedy. Allí descubrieron a Altuna caminando en una vereda y le efectuaron al menos una decena de disparos, aunque solo resultó herido en la pierna derecha. Por este enfrentamiento señalaron a Andrés Carrizo que efectuó los disparos desde un Ford Focus en momentos que lo acompañaba su esposa.
Hubo otro incidente policial ocurrido hace escasos días en el cordón forestal -cerca de año nuevo- donde resultaron heridos de bala padre e hijo de apellido Alvarado que luego no quisieron denunciar, pero que muchos señalan como responsable a Enrique Altuna.
Algo similar ocurrió ayer, aunque con la diferencia que fue pasado el mediodía y cualquier persona pudo haber resultado víctima del peligroso accionar de dichos personajes: según informan fuentes policiales de Seccional Cuarta, entre las 13:30 y 13:45 no fueron pocos los llamados que daban cuenta de las varias detonaciones que se escuchaban en las 232 viviendas. Enrique Altuna salía del edificio 28 a bordo de su Meriva gris y lo acompañaba Sebastián Hernández. De pronto del otro lado aparecieron al menos dos individuos que habrían sido identificados como Carrizo y “Richy” Alvarado, quienes levantaron sus diestras mostrando gruesas armas de fuego y abrieron fuego contra los del Meriva.
Algunos vecinos residentes en los departamentos superiores del complejo habitacional vieron que el acompañante resultaba herido, muy posiblemente en el estómago; que Altuna debió maniobrar bruscamente para esquivar balas y tratar de salir raudo del sector de estacionamiento y ganar la calle Almafuerte para huir del lugar, muy probablemente llevando a su amigo al Hospital donde luego sería intervenido quirúrgicamente.
Ya en horas de la tarde y después de las primeras averiguaciones de los hechos y de que la policía científica levantara varias vainas servidas y tomara nota de los balazos que dieron en frentes de edificios y vehículos estacionados, la Seccional Cuarta, con la Brigada de Investigaciones y el fiscal de turno, elevarían un informe al juez de turno solicitando sendos allanamientos domiciliarios, los que se efectuaban anoche.
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