“ES IMPOSIBLE EN EL MUNDO MODERNO GOBERNAR SIN UN GRADO RAZONABLE DE DELEGACION DE FACULTADES”, OPINO BARRANDEGUY

El diputado nacional por el Frente para la Victoria, Raúl Barrandeguy, dijo a APF que mañana, cuando caigan las facultades delegadas, “se va a continuar gobernando como hasta hoy”, debido a que las normas emitidas hasta el momento continúan vigentes
A partir de este martes el Gobierno no podrá tomar nuevas decisiones con esas facultades cedidas por el Poder Legislativo, pero las leyes tendrán valor legal hasta tanto el Congreso no disponga otra cosa.

“Así como se puede gobernar hoy se va a gobernar pasado mañana, porque las facultades delegadas todavía están vigentes”, precisó el legislador entrerriano y amplió: “El importe de las retenciones que el Poder Ejecutivo está percibiendo y que ha fijado en ejercicio de estas facultades delegadas va a continuar tal como está. El hecho de que no se puedan tomar decisiones hacia delante, no significa, y la constitución es muy clara en esto, que las que se han ejercido hasta mañana caduquen”.

El diputado recordó que la cesión de facultades “se vienen ejerciendo y prorrogando desde 1994”. Aunque hay unas 300 leyes vigentes, consideró que “a la oposición solamente le interesa el fin de las facultades delegadas para fijar derechos de exportación e importación, muy concretamente para fijar el monto de las retenciones a las exportaciones granarias argentinas, no le interesa ningún otro tipo de cosas”.

Barrandeguy opinó que resulta “imposible en el mundo moderno gobernar sin un grado razonable de delegación de facultades legislativas, que sean controladas permanentemente por el Congreso, pero que se ejerza con la eficacia que se necesita”. En ese sentido, explicó: “Si hay que cambiar un derecho de exportación no se puede esperar que la lógica parlamentaria demore 8 meses en conseguir acuerdos para que las leyes se sancionen, si salen. En todos países civilizados del mundo es una realidad. Lo que sí debe ocurrir, es que las facultades delegadas estén absolutamente controladas por el Congreso y ejercidas con lealtad en el marco de su más indispensable necesidad”.

El legislador deseó que se pueda abrir en el Congreso “un debate sincero, con rigor, donde no solamente se consideren las necesidades de conseguir votos sino que se ponga en el centro de la controversia cuáles son los mejores caminos para continuar avanzando en esta idea de tener instituciones cada vez más sólidas, sobre todo las instituciones de la economía que tienen tanto que ver con las inversiones, la previsibilidad, que todo gobierno busca”.

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