Lo imposible se hace real cuando Pepe usa su varita

Lo imposible se hace real cuando Pepe usa su varita
Casi seis años después, cortó el hechizo ante Libertad: estaba 0-5. Se impuso por 86 a 84. Mención especial para otra gigante labor de Juan Manuel Torres: 24 puntos y 7 rebotes. Luciano Mutti lmutti@lanueva.com.ar

Con el corazón en la boca, con las pulsaciones a mil y con una angustia más alta que la temperatura reinante.

Con todo ello a cuestas, anoche Bahía Estudiantes consiguió prácticamente una milagrosa victoria a expensas de Libertad, al superarlo por 86 a 84, en el cotejo que estaba pendiente de la fecha inicial de la segunda fase de la Liga Nacional de Básquetbol.

Resultaba más que primordial sumar doble, aunque enfrentaba a uno de los planteles más jerarquizados de la competición. No era fácil echar por tierra aquel maleficio que le impedía vencer al aurinegro desde el 18 de febrero de 2007. Además, se trataba del inicio de una seguidilla de cinco localías seguidas para el albo, donde a partir de ahora cada punto cotiza como el dólar blue.

El Oscar al actor protagónico lo levantó Juan Ignacio Sánchez y el de actor de reparto --no muy lejos-- fue para Juan Manuel Torres.

La película iba destinada a un epílogo de terror, luego de un triple del puertorriqueño Ricky Sánchez restando 56s que colocó a la visita 82-78 arriba. Sin embargo, Pepe --aún dando ventajas físicas-- acaparó la escena con la intención de colocarse bien alto en la marquesina: triple paleatorio (81-82) a 38s6/10 y doble más adicional (84-82) a 25s9/10.

Eso contagió al resto, que se potenció atrás hasta invitar a Ricky Sánchez para que tuviera que ir para adentro a falta de 9s y evitar que, emulando la acción previa, castigara desde los 6m75. Pero el ex ala-centro estudiantil marró el tiro corto, tomando el recobre Torres.

Allí nació una confusa acción que ni los árbitros tuvieron clara: es que Juanma pareció ser víctima de falta, pero no hubo sanción, entonces pasó la bola hacia Pepe y allí sí pitaron. Sin embargo, con Sánchez parado en la línea y Torres atendiendo su golpe en el rostro, la dupla Smith-Dinamarca ordenó que sea el centro el ejecutor. Así ocurrió: hizo 1-2 (85-82) a 8s3/10. Después, hubo freno inmediato al avance de Treise, que al pifiar sendos envíos simples restando 6s9/10 le sirvió en bandeja el éxito a Bahía Estudiantes. La cereza en el postre pudo haber sido el triunfo por 4 o más unidades, desventaja sufrida el viernes en Sunchales, pero el 1-2 de Torres y la última conversión de Treise lo impidieron.

Difícil que un cortometraje reúna todo. No obstante, existió algo de drama, se pasó al suspenso, hubo pasajes de terror y lo más importante es que tuvo un final feliz.

Lo imposible deja de serlo cuando Pepe Sánchez utiliza su varita.

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