La ciudad del Gorosito no recuerda en su historia una marcha de protesta que haya tenido tanta convocatoria como la protagonizada ayer por cerca de 10 mil mujeres, hombres y niños en adhesión a la campaña nacional “Ni una menos”.
Ni las masivas movilizaciones que se registraron en febrero de 2014 por la falta de agua potable superaron a la marea humana que en la víspera se desplazó por las calles céntricas para decir “basta” a la violencia de género que en muchos casos lleva al femicidio.
Una infinidad de pancartas, dibujos y cuadros alegóricos irradiaron mensajes directos para llamar a la reflexión a autoridades políticas, judiciales y diferentes organismos institucionales.
Las frases fueron directas, contundentes y sin rodeos: “el golpeador no se cura, controla, descalifica y somete”; “la violencia deja marcas y no verlas deja femicidio”; “si te controla no es amor, es violencia”; y “este gobierno defiende a los violentos y hace pasar el femicicio por crimen pasional”.
A lo largo de la extensa y ancha columna, que llegó a cubrir casi diez cuadras por las avenidas San Martín e Independencia, este medio fue recogiendo numerosos testimonios de l@s protagonistas.
“En el país hubo 277 asesinatos de mujeres en 2014; varios de esos casos ocurrieron en Santa Cruz”, dijo un hombre adulto, indicando además que “muchos casos de agresión a las mujeres terminan en los archivos y es por eso que la gente está cansada”.
NADIE SE CALLA
Entre la multitud también iban alumnos universitarios de carreras vinculadas con las ciencias sociales, quienes también fueron auscultando la opinión de la gente para elaborar un informe de investigación.
Una alumna de ese grupo dijo que casi todos los manifestantes, de ambos sexos, tenían alguna mujer familiar o personas allegadas que fueron víctimas de violencia machista y que admitían haber callado para evitar problemas judiciales, pero la marcha de ayer hizo que a partir de ahora decidieran cambiar de actitud.
Otra mujer de mediana edad dijo que si bien es cierto que actualmente se conocen más casos de ataques a mujeres a través de medios informativos y redes sociales, es evidente que este flagelo se ha incrementado sobremanera en esta década debido al uso de drogas que generan serios trastornos mentales y, de hecho, una mayor agresividad por parte de muchos hombres.
Llamó también la atención la gran cantidad de alumnos de escuelas secundarias que se sumaron a la movilización, matizada con cánticos dispersos como forma de crear una conciencia de lucha conjunta.
También hubo numerosas madres con niños en los brazos y llevados de las manos. Una de ellas dijo que “es importante que ellos sepan desde chicos sobre estos casos para que en las nuevas generaciones quede desterrada la violencia”.
La multitud también estuvo conformada por un amplio abanico de referentes de partidos políticos, organismos estatales, docentes, gremios, murgueros, clubes deportivos comerciantes, vecinalistas, empresarios, amas de casa y profesionales de distintas áreas.
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