Familiares del subcomisario Alonso intentaron agredir a jueces y al defensor.
Pero cuando los jueces se levantaron de sus sillas para retirarse, familiares y allegados del empleado policial asesinado descargaron su furia contra los magistrados, el defensor oficial Juan Pablo Laurence y Maripi Paillalef.
Algunos familiares muy exaltados hasta trataron de agredir a Baquero Lazcano, que estaba acompañada de los jueces Héctor Leguizamón Pondal y César Lanfranchi.
Cinco policías del COER que estaban en la sala se interpusieron con escudos entre los familiares y los jueces hasta que se retiraron de la sala. Mientras otros allegados de la familia de la víctima insultaban a los integrantes del tribunal y al defensor oficial y les deseaban los peores males.
Que no hayan condenado a Maripi Paillalef a prisión perpetua como había reclamado el Fiscal de Cámara Enrique Sánchez Gavier y el abogado Mario Altuna, quien representó a la viuda y al hijo mayor del subcomisario asesinado, generó el repudio de los familiares y compañeros de trabajo de la víctima. "Sigan defendiendo malandras", gritaron. "La vida de un policía no vale nada", reclamaron.
También se acordaron de criticar a los integrantes de organizaciones de derechos humanos. Fueron varios minutos de caos. Algunos policías trataron de contener a los familiares furiosos. No había consuelo.
Consideraron que 20 años de prisión para Maripi Paillalef no era suficiente. Maripi Paillalef, de 22 años, fue condenado por el hecho que ocurrió alrededor de las 23 del 16 de abril del año pasado en Pilcaniyeu.
Recordaron que el joven disparó con una carabina contra el subcomisario, quien murió en la madrugada del 17 de abril a raíz de las graves lesiones que provocó el proyectil. Los jueces desestimaron que el imputado haya actuado en legítima defensa como trató de sostener en el juicio cuando indicó que el subcomisario había disparo cinco veces antes contra él. "Ni siquiera admitiendo la hipótesis de los cinco disparos, la conducta del imputado se justifica", afirmaron en la sentencia.
Advirtieron que Maripi Paillalef tenía diez años de experiencia como cazador furtivo. De hecho, la noche que ocurrió el hecho el joven escapó de Alonso porque llevaba una cierva cazada en forma clandestina en su Renault 12.
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