Los hornos pirolíticos del Prolim presentarían algunas dificultades y desde Gitsa (grupo ambientalista local) salieron a alertar sobre el impacto que tendrían en la salud y el medio ambiente por la eliminación de toxinas.
Los hornos pirolíticos del Prolim no estarían funcionando correctamente lo que generaría la emanación de algunas toxinas tal como dioxinas y furanos, además de otros contaminantes.
Si bien estos hornos se promocionan como “alternativas limpias no incineradoras”, tendrían el efecto contrario según se desprende de un informe de la organización Salud sin daño.
En este marco el biólogo e integrante de Gitsa, Pablo Carabelli, informó que “desde la organización se viene trabajando para evidenciar la preocupación en la comunidad sobre el tema, y lo hemos concretado en cada charla con vecinos, y en diálogo con alumnos pero la problemática nunca trascendió”.
Quién realizó días atrás una visita al Prolim por el tema de los hornos, es el concejal de la UCR, Miguel Fernández, quien confirmó a La Opinión que uno de los hornos no está funcionando y que el otro no se encuentra en buen estado (Ver pág. 7).
Carabelli explicó que “Greenpeace, que es una de las organizaciones ambientalistas más importantes del país, tenía a Trenque Lauquen marcado en el mapa, dentro de la provincia de Buenos Aires como un lugar a tener en cuenta por la presencia de los hornos pirolíticos”.
“Dentro del cóctel de tóxicos al que nos vemos cotidianamente expuestos, Gitsa entiende que por el número de vecinos expuestos, la cantidad y variedad de sustancias utilizadas y los años durante los cuales se ha mantenido el impacto, es el uso de agrotóxicos (herbicidas, insecticidas, fungicidas) el factor ambiental que más amenaza nuestra salud. En este contexto, los hornos del Prolim incrementan dicha amenaza a nuestro bienestar, más que atenuarla como se esperaría de su puesta en funcionamiento.”
Otro posible daño en la salud derivado de las emisiones de dioxinas y furanos es la disminución de nuestras defensas ante los agentes patógenos, es decir una acción disminuida de los linfocitos B y linfocitos T frente a virus y parásitos, e incluso frente a la necesaria destrucción de células tumorales que vayan apareciendo con el tiempo en nuestro organismo, manifestó Carabelli.

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