Los presidentes más importantes de Europa impulsan medidas de intervención en los mercados globales para contener la suba de precios de los productos agrícolas. “Sin precios máximos aumenta el peligro que haya revueltas por hambrunas”, dramatizó el mandatario francés Nicolas Sarkozy. Cómo impactarían estas medidas en la Argentina y el papel de la FED de Estados Unidos en la suba de los commodities.
Es la vieja historia de exportar modelos de apertura indscriminada y proteger las industrias locales que se vio en el siglo pasado, ahora remixada por el nuevo hecho de la economía global: los alimentos en muchos casos valen más -a igual peso- que los productos industriales. Por caso, un kilo de buen lomo de carne vacuna argentina, es más caro que un kilo de un Audi alemán.
Es decir, no se cumplió la profecía de Raúl Prebisch que vaticinaba la declinación de los precios de las matarias primas frente a los productos industriales. Y ante esta nueva coyuntura, Europa encendió las alarmas y ahora pide nuevas reglas de juego, contradiciendo su prédica de décadas a favor del libre juego de los mercados.
Claro que la situación actual encierra sus complejidades. En las últimas semanas, dirigentes de los varias naciones europeas cuestionaron la suba de los commodities con un discurso acaso más elaborado que la reedición del mercantilismo que ensayó el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy.
Eestos dirigentes advirtieron que la escalada de los commodities podría impulsar una nueva burbuja -como en su momento fue la de las hipotecas sub prime-, que luego al estallar podría descarrilar la economía global como en el 2008.
Es que debido al ingreso de capitales especulativos al mercado de commodities, en los últimos meses aumentaron de manera significativa los precios de los productos agrícolas, que a la vez, están generando inflación en las naciones que importan esas materias primas.
El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, lideró la respuesta a este fenómeno económico con su grandilocuencia habitual: “Sin precios máximos para los alimentos aumenta el peligro que haya revueltas por hambrunas”, afirmó y pidió sin ruborizarse una “mayor intervención estatal para estabilizar los mercados financieros”.
El impacto en la Argentina
Analistas de mercados consultados por LPO aseguraron que en caso de que Europa imponga alguna medida para controlar los precios de los commodities, la Argentina podría verse seriamente perjudicada, con el agravante que su margen de acción para achicar los daños sería mínimo.
“El problema es que los presidentes europeos están preocupados por los niveles de inflación en sus países y quieren mantener estables los precios de los alimentos que ellos no producen”, explicó a LPO el analista de mercados granarios, Marcos Nava.
Contrariamente, especialistas de la Sociedad Rural Argentina (SRA) restaron importancia a estas intenciones europeas, ya que “va en contra de los intereses de libre comercio que rigen actualmente en el mercado mundial”.
“La idea de establecer precios máximos es algo similar a lo que hizo el gobierno argentino con algunos productos para evitar aumentos en los precios de los alimentos y mirá cómo terminó”, disparó un directivo de la entidad.
La evolución de los precios
Pese a las alarmas que encienden los europeos, la evolución de los precios de los commodities todavía de la disparada que experimentaron en el 2008. Según estudios privados a las que accedió LPO, en el último año los precios agrícolas aumentaron en promedio un 37 por ciento, mientras que en 2008 la tasa de crecimiento fue del 75 por ciento.
De todas maneras el impacto se siente. “Esto inevitablemente juega un papel de presión en los alimentos, y más para los países importadores que si bien tienen una inflación que no supera en promedio el 5 por ciento anual, ya están tomando precauciones para no llegar a las dos cifras”, apuntaron desde la SRA.
En el Mercado de Chicago, la soja con entrega en marzo de 2011 cerró en 505 dólares por tonelada, mientras que la posición junio de este año cotizó en casi 512 dólares la tonelada (en 2008 el precio de la oleaginosa llegó a los 600 dólares).
Por su parte, el maíz se negocia actualmente en Estados Unidos a unos 253 dólares por tonelada, al tiempo que el trigo se comercializa a 308 dólares la tonelada (todavía por debajo de lo que valía tres años atrás en plena crisis financiera mundial).
El papel de la FED
A principios de noviembre la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) autorizó la emisión de un paquete total de unos 75.000 millones de dólares por el plazo de ocho meses (600 mil millones de dólares en total).
En su momento, especialistas advirtieron que la medida -que buscaba estimular la economía de la principal potencia mundial-, podría generar una explosión en los precios de los commodities, dado que muchos de esos billetes se refugiarían en contratos de futuros en el Mercado de Chicago.
Si bien todavía resulta un tanto apresurado sacar una conclusión al respecto, puede comprobarse que la última vez que la FED autorizó una medida similar para reactivar la economía fue en 2008 y fue justo en ese momento que se generó un récord histórico de precios en los commodities
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