La Iglesia pide un mayor debate sobre la reforma del Código Civil

Mientras se espera un dictamen en Diputados a fin de mes, sigue la controversia por la falta de consenso en algunos puntos, sobre todo vinculados a temas que chocan con principios religiosos

Cuando se hace referencia a un tema tan importante como la reforma que busca la unificación del Código Civil y Comercial, sin dudas lograr un consenso entre los distintos sectores de la población se torna fundamental. Sin embargo, mientras se avanza en la recta final hacia su aprobación, fijar posiciones que contemplen las necesidades de todos los actores sociales parece tornarse difícil.

El proyecto oficial incluye en total 2.671 artículos y atiende distintas aristas. Sin embargo, algunos aspectos siguen generando controversias, como los nuevos modos de concebir la paternidad, los derechos de las parejas hétero y homosexuales para la adopción y fertilización; el alquiler de vientres, que permitiría gestar hijos en mujeres ajenas; la fecundación, donde se admitiría implantar embriones gestados luego de la muerte del hombre.

En torno a esto, la Iglesia sostiene que existe vida humana desde la concepción y rechaza la eliminación de embriones no implantados en un seno materno.

Debate sobre la vida

La Iglesia Católica ve con preocupación que se aprueben los artículos que incluyen estas problemáticas y esto se refleja en el testimonio de los pocos referentes que se animan a tocar el tema, aclarando en todo momento: “Es solo mi opinión, en concordancia de la postura de la Iglesia”. En este sentido, uno de los sacerdotes que aceptó hablar fue el padre Miguel Oviedo, de la parroquia Sagrado Corazón, quien dijo a UNO: “Existen documentos elaborados por la Iglesia que dan cuenta de nuestra posición ante ciertos avances de la ciencia, donde se procura que no supla el encuentro entre las personas. Sí estamos totalmente de acuerdo y a favor de que la ciencia pueda mejorar las posibilidades de que las personas puedan tener hijos, como por ejemplo las intervenciones que se realizan cuando los óvulos tienen alguna deficiencia. Pero estos procedimientos deben salvaguardar el encuentro de la pareja”.

En este orden, aseguró: “Hay que hablar de la paternidad como un don. Muchas veces se piensa que es un derecho y no se entiende que es un regalo de Dios; así es que se busca a toda costa concretar este anhelo a través de procedimientos que tienen que ver con la manipulación de la vida. Está la posibilidad de la adopción cuando se probaron distintos métodos y no se logra la concepción, y con esto sí estamos de acuerdo”, aseguró.

Asimismo, puntualizó que con respecto al alquiler de vientres “hay que tener en cuenta la relación entre madre e hijo. Es un tema muy delicado, porque se genera un vínculo muy fuerte entre esa mujer que está gestando en su vientre una vida. También hay que considerar los derechos de esa personita que está por nacer”.

Por su parte, el padre Gustavo Mendoza, de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, expresó: “Siempre vamos a estar a favor de la vida; queremos que sea una realidad desde el momento de la concepción hasta la muerte natural. Entonces, nos oponemos a todo lo que tenga que ver con la interrupción o la manipulación descontrolada a través de la genética, donde estamos jugando con vidas. Sabemos que la ciencia avanza a pasos agigantados, e incluso se ignora lo que se está haciendo a nivel genético con el tema de las células madre”, citó.

Objeción de conciencia

Un pedido que se reitera desde la Iglesia Católica ante la posibilidad de que el Código Civil se apruebe sin las modificaciones que pretende es el respeto por la objeción de conciencia. “La Iglesia tiene sus principios y sus valores y no se van a negociar. Si hablamos de democracia y de libertad, se debería respetar la posición de un médico que trabaja en un hospital público, sea católico o no, de ejercer ciertas prácticas con las que no está de acuerdo desde el punto de vista ético”, señaló el padre Gustavo Mendoza.

En tanto, el padre Luis Anaya dijo: “Hasta ahora, en general, viene siendo negada la posibilidad de ejercer la objeción de conciencia, por ejemplo en cuestiones que tienen que ver con el matrimonio igualitario”.

Eje en el concepto de persona

El padre Luis Anaya es un referente en el tema en el ámbito local. Además de ser sacerdote, posee un título de abogado y es magister en Ética Biomédica. Actualmente es profesor de Teología Moral en el Seminario Arquidiocesano de Paraná y en el Instituto Superior de Filosofía y Ciencias Religiosas Fons Vitae; también da clases en la Universidad Católica Argentina (UCA).

Consultado por UNO, señaló que “la cuestión se presta a debate y lo que pide la Iglesia es que se abra el diálogo; por su trascendencia, pedimos que se pueda discutir y debatir lo suficiente el concepto de `persona´, porque a partir de ese concepto es que se establecen distintas consecuencias para la vida de un ser humano, desde su comienzo, durante su transcurso y su fin”.

En este marco, manifestó que “uno de los grandes temas que se debaten pasa por determinar cuándo se considera que la persona está presente, si ya desde la implantación del embrión en el útero materno; en la cultura actual hay muchas posiciones sobre esto”.

“En el proyecto de la reforma, el concepto de persona que se da es muy discutible. Nosotros adherimos a la consideración del origen de la vida como un don, como un regalo, como algo que tiene un punto de inicio, que es el encuentro del esposo y la esposa”, indicó, a la vez que expresó su desacuerdo con “las técnicas de fertilización asistida” y también con las normativas que “contemplan los derechos del paciente al momento de morir y que tienen cierta previsión de la eutanasia, por ejemplo en el hecho de suprimir el sostén vital de un paciente en su fase terminal”. Y acotó: “Vemos un tanto extraño la celeridad del Poder Ejecutivo de sancionar este proyecto, con tiempos de consulta y de debate muy abreviados”.

Comentá la nota