La Iglesia llamó a los fieles a no dejarse embaucar por quienes sólo buscan saciar su ambición de poder

El obispo de la Diócesis de Formosa, José Vicente Conejero, llamó a los fieles a revalorizar la importancia de la eucaristía en la vida cristiana y los instó a no dejarse embaucar por quienes sólo buscan saciar su ambición de poder.
"Dios, danos el discernimiento necesario para no dejarnos embaucar por quienes con frecuencia, con el pretexto del servicio a la comunidad, buscan sus propios intereses y su sed de saciar su poder sobre los demás", dijo monseñor ayer por la tarde durante la homilía que ofreció durante la celebración de la misa de Corpus Cristi, ante cientos de peregrinos que llegaron desde las distintas parroquias de la capital hasta el Anfiteatro de la Juventud.

La misa comenzó alrededor de las 16 y en la ceremonia religiosa unas 300 personas participaron de la experiencia de bendición de los nuevos ministros de la eucaristía y renovaciones. Después de la celebración, una multitud de fieles acompañó en procesión al Santísimo Sacramento hasta la Iglesia Catedral. La larga columna de fieles caminó por la avenida 9 de Julio hasta la Plaza San Martín y desde allí por la 25 de Mayo hasta el templo.

Bajo el lema: "Con los ojos fijos en Jesús, palabra y pan de vida eterna", fieles de las distintas comunidades llegaron hasta el Anfiteatro para participar de la fiesta de la Iglesia, el Corpus Cristo, el Santísimo Sacramento.

"Nos sentimos en cierto modo identificados con la experiencia vivida por el pueblo elegido por Díos, a nivel personal y comunitaria. También nuestro camino recorrido a lo largo de estos años ha contado con aflicciones y pruebas, sin duda alguna, permitidas por Dios para conocer el fondo de nuestro corazón o para ver si somos capaces de guardar sus mandamientos.

También hemos podido descubrir serpientes abrasadoras y escorpiones. Hambre y sed de verdad y de justicia", expresó el obispo.

No abandona

Resaltó que Dios nunca olvida a sus hijos o los abandona a su suerte. "Más bien experimentamos su ayuda bondadosa, haciéndonos comprender muchas veces que no sólo de pan vive el hombre sino de la palabra que sale de su boca, esa palabra eterna suya, Jesucristo, que se ha hecho carne y la quiso compartir con nosotros, hasta la misma naturaleza humana, para salvarnos y hacernos partícipe de su naturaleza divina. Tanto amor de su parte por nosotros. El es para nosotros la palabra de verdad y el pan de vida eterna. El que verdaderamente sacia la sed con el agua viva del Espíritu Santo, cuya venida recientemente hemos celebrado en la solemnidad de Pentecostés, terminando así el misterio de la pascua del Señor", afirmó.

El máximo referente de la Iglesia Católica formoseña dijo que ahora se escuchan muchas palabras, propuestas y promesas que se limitan al bienestar de la vida presente y resaltó que Dios es el único que habla de vida eterna.

"El que coma de este pan vivirá para siempre. Que palabra nos hace más libres, más personas que la que sale de tu boca, porque tu eres Jesús, la verdad y la vida. Concédenos señor los dones de la sabiduría de entendimiento -que proceden de tu espíritu- para no vivir en la ignorancia, en el error, en el engaño. Danos el discernimiento necesario para no dejarnos embaucar por quienes con frecuencia, con el pretexto de servicio a la comunidad, buscan sus propios intereses y su sed de saciar su poder sobre los demás. Danos también la diligencia para vivir, dialogar y participar activamente en la sociedad, cada uno según su propia vocación, sin delegar en otros lo que nos toca decidir a nosotros mismo, conforme a tu voluntad", exclamó.

Instó además a valorar la experiencia de la primitiva comunidad cristiana, que debe ser una normativa para los fieles. "San Pablo insta a celebrar la cena del Señor, la eucaristía, con la dignidad y el compromiso que brotan del misterio de Dios. Quienes compartimos la sangre y el cuerpo de Cristo debemos vivir en comunión con Jesús y los hermanos", sostuvo.

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