El titular de la Pastoral Social pide que la inclusión esté entre los temas del diálogo propiciado por la Presidenta. Reclama una "respuesta inmediata" a la cuestión de la pobreza. Y un programa para poder reducirla en el mediano y largo plazo.
¿Cómo recibió el anuncio de la presidenta?
La verdad es que nos asombró muy positivamente. La Iglesia hace muchísimo tiempo que venía pidiendo más diálogo, no solo de parte del Gobierno, sino en todos los ámbitos, para llegar a consensos que se expresen en políticas públicas. Y que exige un clima espiritual porque no se trata solo de hablar de diálogo, sino de tener una predisposición a valorar lo que dice el otro, a reconocer su parte de verdad.
¿Por qué esta vez hay que creerle al Gobierno?
Porque un anunció formal como este nunca se hizo desde que Kirchner y, luego, su esposa, llegaron al poder. Y porque se lo hizo un 9 de Julio, después de un oficio religioso –o sea, cuando uno está dispuesto a hablar con más veracidad– y con mucho énfasis. Por supuesto que debe implicar un cambio de actitud de todos los argentinos, que no somos fáciles para el diálogo, dejando de lado la confrontación.
¿Fue el fruto de la virtud o de la necesidad?
No debemos juzgar intenciones.
A la luz de su experiencia, ¿qué fututo le ve?
Creo que la situación es mucho más propicia que en 2002 porque hoy los políticos no están tan desprestigiados como entonces. La reciente elección revalorizó la política y los legisladores tienen cierto prestigio. Las fuerzas políticas –insisto– están en un mejor momento para dialogar.
¿Qué temas no pueden faltar?
En base a la percepción de la Iglesia que, con sus parroquias, tiene miles de "sucursales" en todo el país, diría que, en primer lugar, no puede estar ausente la cuestión de la inclusión social. Los datos que tenemos nos dicen que la pobreza está cerca del 40 %. Además, debería potenciarse el plan Remediar (la distribución de medicamentos esenciales entre los más necesitados).
Impresiona el dato del aumento de pobres...Luego de la disminución tras la crisis, la pobreza volvió a crecer a partir de la segunda mitad de 2007, situación que nosotros señalamos en su momento y que generó cierta molestia. Y hoy estamos en cifras nuevamente altas.

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