La Iglesia destacó el modelo de vida de la futura beata argentina Crescencia Pérez

La Iglesia destacó el modelo de vida de la futura beata argentina Crescencia Pérez
Los obispos reunidos en Pilar destacaron la misión de la religiosa que dedicó su vida a cuidar a enfermos de tuberculosis.
Publicado el 10/11/2012 - La Conferencia Episcopal Argentina destacó el modelo de vida de la futura beata Crescencia Pérez, la religiosa que dedicó su apostolado a los niños primero como maestra y luego cuidando a los enfermos de tuberculosis en Mar del Plata.

“La Iglesia nos propone con este acontecimiento un modelo de vida, que muestra la belleza del Evangelio cuando es vivido con radicalidad, coherencia y hondura”, subrayó en un comunicado difundido al término de la 104ª Asamblea Plenaria del Episcopado.

Crescencia Pérez será beatificada el sábado 17 de noviembre en la ciudad bonaerense de Pergamino, en el marco de una ceremonia presidida por el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, cardenal Ángelo Amato, quien llegará al país como enviado especial del Papa.

Los obispos argentinos manifestaron “alegría y gratitud” por el don de la vida consagrada de la monja y expresaron “confianza” en que su ejemplo y intercesión suscitarán nuevas vocaciones religiosas y sacerdotales.

Asimismo, invitaron a los fieles a “reconocer en esta beatificación una nueva llamada de Dios para responder a la común vocación a la santidad que todos recibimos en el bautismo, según la rica y vigente enseñanza del Concilio Vaticano II”.

Proceso

Benedicto XVI firmó el 19 de diciembre el decreto que reconoce que la monja “intervino” para la curación, sin explicación médica, de una hepatitis aguda fulminante de María Sara Pane, quien padecía diabetes.

El proceso de beatificación de la religiosa de la congregación de las Hijas de María Santísima del Huerto, fue abierto en 1986 por el entonces obispo de San Nicolás, monseñor Domingo Castagna.

Tras el estudio de su vida y virtudes fue declarada “venerable” por Juan Pablo II.

María Angélica Pérez nació el 17 de agosto de 1897 en el partido bonaerense de San Martín, fruto de un matrimonio de inmigrantes llegados de Galicia, España, que tuvo siete hijos, y supo de padecimientos y pobreza.

Su vida

Vivió su infancia y adolescencia en Pergamino, donde se dedicó al estudio y al trabajo en el campo.

En 1915 ingresó en el noviciado de Buenos Aires de las Hijas de María Santísima del Huerto, monjas que también la educaron, e hizo su profesión religiosa para esa congregación tres años más tarde.

La religiosa dedicó su apostolado a los niños, primero como maestra, y luego cuidando a los enfermos.

Estuvo tres años junto con niños tuberculosos internados en un sanatorio de Mar del Plata.

Al enfermar de pulmonía, se trasladó en busca de mejores condiciones climáticas a Vallenar, Chile, donde atendió a los internos del hospital local hasta el final de su vida.

Murió el 20 de mayo de 1932, a los 34 años, en medio de gran pesar de la población local, que la llamaba “la santita” o “sor Dulzura”.

Los obispos argentinos deliberaron desde el lunes en la Casa de Ejercicios El Cenáculo de la localidad bonaerense de Pilar, tras la misa de apertura en Luján. l

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