La ideología condiciona la lucha por Stefani

Noventa días de conflicto laboral son muchos, sobre todo porque cada día suma más angustia e incertidumbre a los trabajadores que no tienen dinero para afrontar sus deudas y viven con el temor de quedarse finalmente sin trabajo.

Así deben sentirse los obreros de la cerámica Stefani que casi llevan tres meses en este escenario. Esta situación, no obstante, no justifica medidas tan extremas como la municipalización de una empresa.

Dos discursos

En las últimas reuniones pueden escucharse dos discursos, uno que corresponde al Sindicato de Ceramistas y otro a los trabajadores. Y esa dicotomía es muy peligrosa porque, como quedó demostrado en numerosas reuniones a nivel nacional, el sindicato tiene una postura ideológica muy firme. Y pretende que ese discurso tenga una repercusión política en el corto plazo, incluso de tipo partidista.

Si se considera esta postura, legítima en cuanto a la libertad de expresión y pensamiento que rige en el país, el peligro es que los obreros queden en medio de una disputa que ya no sólo tiene como objetivo el pago de los salarios sino directamente que la fábrica quede bajo control obrero.

Adjetivos

Cuando hablan los integrantes del sindicato el discurso se llena de adjetivos grandilocuentes, no muy diferente al que utilizan otros gremialistas, y las exigencias están dirigidas directamente al Estado en todas sus formas. Sin advertir que los obreros no son empleados estatales, son privados y no deberían aspirar a cambiar de condición.

Porque una cosa es tratar de sobrevivir y en esa búsqueda tomar una fábrica para seguir trabajando como ocurrió en Zanón y otra muy distinta es querer forzar una situación, sin admitir ningún otro camino.

Desesperación

En tanto los obreros tienen otro discurso, que viene de la desesperación de no encontrar una salida. Y tiene el tono ingenuo de aquel que trabajó toda la vida y que está convencido de que puede seguir haciéndolo. Y en ese contexto no entiende de sustentabilidad ni de rentabilidad.

Aunque todavía no se ha publicado oficialmente, un fax le ofrecería al municipio de Cutral Co la fábrica en comodato. La comuna no debería aceptarlo, no es tarea de la Municipalidad manejar una fábrica. Sería un pésimo antecedente para la instalación de futuros emprendimiento en el polo tecnológico, que en definitiva podría ser el futuro de la economía diversificada para la comunidad.

Los obreros deberían tener valentía y si quieren seguir trabajando en la fábrica, pues luchen para que la empresa se la entregue directamente a ellos, organizados en una cooperativa. Así como hicieron los trabajadores de El Petróleo, que debemos recordar esperaron nueve meses a la vera de ruta. Pero cuando todo terminó eran dueños de su propia empresa, sin más intervención del Estado que como mediador. Y de esa manera pudieron recibir la asistencia crediticia del ENIM, siempre en el marco de la ley.

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