La aerolínea Iberia anunció ayer el despido de una cuarta parte de sus empleados, 4500 trabajadores, en el marco de un plan de reestructuración que también incluye una reducción de flota y rutas para salvar a la compañía española de la quiebra ante sus persistentes pérdidas.
“Si no alcanzamos un acuerdo, tendremos que tomar decisiones más radicales que conllevarán mayores reducciones de capacidad y de empleo”, advirtió el consejero delegado de Iberia, Rafael Sánchez Lozano. Los sindicatos ya habían avisado que Iberia recortaría entre 20 y 30 por ciento su plantilla de trabajadores como consecuencia de los cambios derivados de su fusión con British. “Tenemos que tomar decisiones duras para salvar la compañía y volver a ser rentables”, aseguró Sánchez Lozano. En ese marco, indicó que Iberia “está perdiendo 1,7 millón de euros cada día que pasa”, al tiempo que atribuyó las pérdidas a “la crisis económica en España y en Europa, pero también a problemas estructurales anteriores”. A corto plazo, el plan de transformación se centrará en una reducción de la capacidad de Iberia de 15 por ciento en 2013.
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