Un simple tapón de tierra para iniciar las obras embalsó un gran volumen de agua en el río más degradado de la provincia.
Antes de lo esperado y sin las obras definitivas, comenzó la recomposición del ecosistema del río con la regeneración de lagunas y bañados que fueron desapareciendo a través del tiempo y a la vez desatando la restauración de unas cinco mil hectáreas de humedales preexistentes entre la zona que abarca desde el Arco del Desaguadero, al sur, hasta El Ramblón, al norte.
Estas obras de remediación ambiental, que no contemplan la retención ni el desvío del río, restablecerán el hábitat natural existente que la dinámica hidrológica del cauce fue deteriorando. Uno de los nuevos embalses a construirse se ubica a tres kilómetros al norte de Desaguadero y el otro a unos 22 kilómetros más al norte en la misma dirección.
Se trata de la construcción de dos “azudes de retardo”, que permitirán bajar la velocidad del río e impedir la socavación de su lecho y márgenes y al mismo tiempo provocar un progresivo embancamiento que terminará con la regeneración de los humedales.
Guillermo Aguado es el autor de gran parte de los estudios y relevamientos iniciados hace seis años en todo el recorrido del río y que contemplan la generación de un espejo de agua de más de cinco mil hectáreas. El Desaguadero nace en las Lagunas de Guanacache, en el límite tripartito de las provincias de San Luis, Mendoza y San Juan, marcando el límite interprovincial entre San Luis y Mendoza, corre hacia el sur, hasta encontrarse con los bañados del río Tunuyán, donde continúa con el nombre del Salado, hasta llegar al río Colorado, para luego desembocar en el Océano Atlántico. Los afluentes que aportan en este recorrido, son los ríos Bermejo, San Juan, Mendoza, Tunuyan y Diamante. Antiguamente su caudal era de 200 metros cúbicos por segundo, conformando aguas abajo de Guanacache una serie de siete bañados que mantenían el ecosistema y la biodiversidad del oeste puntano.
El objeto de las obras es la restauración del río Desaguadero para detener la erosión “retrocedente”, la que ha profundizado su cauce vaciando las históricas lagunas y generar nuevamente los embalses
Las presas proyectadas son sólo de nivelación, con el objeto de levantar el pelo de agua y producir la inundación. No se pretende de ninguna manera la retención y desvío para otros usos de este líquido.
Se pretende en definitiva que los embalses, que tendrán muy poca profundidad y un volumen medio, alcancen un gran espejo de agua, con la construcción de pequeñas presas de baja altura, construidas con materiales sueltos, con cierres laterales de suelo seleccionado y protección de las márgenes del río Desaguadero con gaviones y "mantas".
El más extenso de todo Cuyo. Actualmente viven en la zona unas dos mil personas, llamados “laguneros”. Guanacache es un sistema de lagunas y bañados encadenados, alimentados por los ríos Mendoza y San Juan y hace muchos años los desagües del Bermejo, que descargaba por el río Desaguadero.
Es considerado uno de los humedales más extensos de Cuyo, con una rica biodiversidad, con una gran cantidad de aves acuáticas que utilizan los bañados como una estancia en su emigración.
Estas lagunas del desierto vienen desapareciendo poco a poco por la erosión retrocedente que sufre el río. Este fenómeno produjo que el cauce del río se profundice, llegando en algunos lugares hasta 15 metros de profundidad.
De persistir esta situación, los especialistas alertan que las lagunas podrían desaparecer en 10 años.
Por qué se perdieron. A factores externos e internos adjudican los informes a que el río Desaguadero sufrió grandes problemas en estos últimos años.
Actualmente, el constante aprovechamiento integral del agua en la cuenca alta y media que está realizando Mendoza y San Juan, a través de la regulación de sus cauces, ha disminuido marcadamente el aporte al Desaguadero, lo que viene poniendo en peligro una región que en el siglo pasado, ha tenido un valor incalculable en cuanto a sus recursos naturales.
Internamente, la erosión “retrocedente” causada por las crecientes y la desaparición de los saltos de tosca, ha profundizado su cauce, transformándolo en una gran barranca de unos 15 metros de altura. Por la misma erosión, esta barranca se desplazó y se está desplazando río arriba, introduciéndose en las lagunas naturales, produciendo su vaciamiento.
Comentá la nota