El entrenador bahiense está sin club, pero no sin trabajo. Dijo que Montenegro se apuró al no contratarlo, pero aseguró que algún día volverá a Quimsa.
El “Huevo” levanta el teléfono en Mar del Plata y habla de básquet con EL LIBERAL con la frontalidad que lo caracteriza y con la pasión que lo ha llevado a ser considerado uno de los entrenadores más prestigiosos del país.
Sin embargo, en su carrera deportiva hay una cuenta pendiente: nunca dirigió la selección nacional. Él lo sabe, pero desde hace varios años perdió la ilusión de ser designado, más aún teniendo en cuenta que hoy está sin club, aunque trabajo no le falta.
Sus problemas de salud quedaron en el pasado. “Estoy perfecto. Llevo cuatro meses y una semana de mi operación de columna y por suerte cada vez mejor. A partir del primer mes ya había cambiado mi vida. Ahora estoy haciendo toda la parte de motricidad, de natación, pero ya llevo tiempo trabajando”, comentó en el inicio de la entrevista con EL LIBERAL.
-¿Es descabellado pensar en Oscar Sánchez como sucesor de Lamas en la selección?
-Es descabellado porque sé que políticamente no tengo peso. Yo tengo peso popularmente y por mi carrera de 40 años. Hay un gran defecto dirigencial. Los que están arriba escuchan mucho a los representantes, a los jugadores, a los periodistas. Acá todos consultan con todos. Y están muy temerosos de tomar decisiones, pero bueno... Yo creo que siempre fue así. En mi carrera, siempre estuve, pero nunca estuve.
-¿Quién crees que puede llegar a ser el nuevo entrenador del seleccionado nacional?
-Honestamente no lo sé. Lo único que sé es el método. Pasa que hemos perdido doce años de un mal trabajo paralelo a la Generación Dorada. Perdón, no un mal trabajo sino que no se hizo absolutamente nada, porque se trabajó con muy poco, con operativos altura y con algo que no era redituable y no era coherente para buscar los reemplazantes de esa generación. No se hizo un proyecto serio, que esté acompañado por el entrenador principal. Siempre fue dividido. El entrenador principal por un lado y las divisiones formativas por el otro. Y esto es lo mismo que empezás a trabajar cuando ya se te terminó la plata. Acá pasó que ahora nos damos cuenta de que para volver al primer mundo vamos a estar 7 u 8 años más.
-¿Crees en Gabriel Deck como un proyecto de selección?
-La verdad que no lo puedo creer. No puedo creer que Deck no haya estado en la selección, que no se lo trabaje desde hace tres años en la posición de “3” para que sea el reemplazo de Nocioni. Para ser “3”, además de tener físico, tenés que ser veloz, rápido y el tipo sabe jugar al básquet y tiene todas las cualidades, pero para lo único que ha servido Deck es para jugar el 3x3 de la NBA, para esos campus que no tienen sentido de nada y lo han paseado por todo el mundo. Y sin embargo, ya se está pasando de edad. Es lamentable que un jugador como Deck no sea como un producto de la política deportiva nuestra. Este es el jugador que en cuatro años tiene que ser el “3” que reemplace a Nocioni. Y lamentablemente, lo ponen de “4”, lo ponen muy poco y yo la verdad no me explico. Después de haber vivido la experiencia con Deck, no me explico por qué no lo ayudan y no lo exigen más al crecimiento.
-¿Qué te dejó tu paso por Quimsa?
-Me dejó algo maravilloso, me dejó un portón abierto. Acá por el poco tiempo que estuve con el equipo, con los directivos y con la gente, hicimos una reversión. De cómo estaba, terminamos jugando muy competitivamente. Si hubiésemos tenido un mes más de trabajo y algunos toquecitos más, el equipo hubiese estado muchísimo más arriba todavía. Pero uno tiene que ser objetivo y se llegó a la gente y terminamos todos aplaudidos.
-¿Crees que vas a volver?
-Claro que sí. Siempre puedo volver. Ahora no volví, el jefe se apuró bastante. Tenía miedo de que yo no pudiera estar y se quiso asegurar y contrató a un buen entrenador (Silvio Santander). Estamos siempre abiertos a volver.
-¿Cómo imagina la próxima temporada de la Liga Nacional?
- Por planteles, Quimsa y Obras Sanitarias son los dos equipos que están un paso arriba del resto. Después, no sé cómo serán los americanos de Regatas, no sé cómo será Atenas con los nacionales, no sé si Peñarol puede reemplazar a Campazzo con Costa y Sahdi. Sólo sé que Quimsa tiene excelentes americanos, excelentes nacionales y un banco largo. Y Obras Sanitarias lo mismo. Son los dos que van a pelear el título.
-¿Puede ser nociva otra temporada sin descensos?
-Lo que pasa es que lo hicieron con el objetivo de no gastar plata y me parece que se les quedó sin batería la calculadora, porque gastaron más plata que nunca. Y van a seguir gastando más plata, porque al no haber más jugadores, son los mismos que ganan siempre un 30 por ciento más. No es que sean mejores. Entonces, van a seguir gastando porque se pelean por uno que tiene 2,04 metros y tiene los dedos puestos. Esto sigue ahora este año y vamos a buscar la manera de buscar que la liga nacional sea el mejor producto que haya en el mundo para que se siga viviendo. Lo único que se vendió fue la Generación Dorada del básquet argentino. Y ahora cuando Emanuel (Ginóbili) se fue y anunció que no jugaba, se retiraron varios sponsors de la selección argentina. Te imaginas lo que son los torneos de liga nacional. Yo pienso que lo más importante de esto es que haya una identificación y los equipos que van a sacar rédito de esto son los que tengan una buena entrega, un gran sacrificio, un buen básquet y que lleve gente a la cancha, porque son siempre las mismas figuritas cambiadas de equipo.
-¿Advierte un crecimiento en el estamento de entrenadores?
-Para mí, todos los entrenadores saben de básquet. Hay entrenadores que son muy buenos tomando un wishki y hablando de básquet. Hay entrenadores que son muy buenos en el gimnasio. Hay entrenadores que son muy buenos como directores técnicos. Hay entrenadores que tienen mucha vinculación con la prensa. Pero en general, todos saben de básquet. Y me parece a mí que hay un recambio, hay gente joven, pero los recambios no se hacen en un año, porque no alcanza para saber si es un perro o es bueno.
-¿Qué consejos les daría a los hijos varones que pierden a sus madres, como te ocurrió recientemente?
-Yo soy un tipo muy afectivo. Cuando falleció mi padre, estaba jugando en la selección de Bahía Blanca y tenía 15 años. Me llamaron y cuando bajé del micro, me fui al velatorio. Pasaron 39 años. De ese día, no pasé ninguna más. Y ahora, con mi madre, que es la ley de la vida, que tenía 88 años, pero no lo esperaba. Ella era un personaje como yo, que invitaba a todo el mundo a comer, que la conocía todo el ambiente del básquet. Mi casa era como una casa del básquet. Se me fue en mis brazos y le di tantos besos a mi pobre vieja que todavía tengo una tristeza muy grande. No entiendo cómo a veces los chicos no necesitan de sus padres, cómo son reclutados a los 13 años, se van de la casa y no necesitan de sus padres en la formación, cómo los chicos están peleados con sus padres.
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