Si hoy Brasil vence a Uruguay, el pasaje estará asegurado. Ayer, la Selección mostró altibajos.
Argentina entró a este partido bastante más relajado que en los anteriores y por eso no pudo sacar una gran ventaja desde el inicio. Román González comenzó activo y aprovechó la debilidad de los internos mexicanos para sumar algunos puntos (fue el goleador argentino del primer cuarto con 6) y despegar a la Selección por apenas 5 (8-3), que fue la máxima diferencia que consiguió en los primeros 10 minutos. En ese lapso Argentina volvió a tener problemas para convertir desde posiciones cercanas al canasto (con una escasa efectividad de 6/15 dobles) y no apeló demasiado a los tiros de tres puntos (1/2).
Parecía que la Selección lo liquidaba en el arranque del segundo cuarto. Metió un parcial de 9-0 (4 de Quinteros y 5 de Scola) para escaparse 26-17. Un doble de Llamas sacó a México del letargo, pero lo que no pudo hacer Llamas, de escasa movilidad, fue frenar a un Scola que sumó nueve puntos en 7' (13 en todo el primer tiempo) hasta que el técnico Hernández le dio descanso. Un triple de Leo Gutiérrez llevó la máxima a 10 puntos (31-21 en la mitad del segundo), pero no pasó de ahí. Argentina no estuvo constante en su intensidad y los mexicanos siempre sintieron que podían dar pelea.
Mantuvo la confianza el conjunto azteca, y llegó a ponerse a un punto con una potente volcada de Gustavo Ayón (42-41). Fue la última vez que Argentina sintió amenazado su liderazgo en el juego. El parcial de 10-2 alejó a la Selección otra vez a nueve y México ya no pudo volver a arrimarse.
Tres triples de Leo Gutiérrez fueron estirando la máxima cada vez más. Primero a 11 (62-51), después a 14 (69-55) y por último a 15 (72-57). Cuando metió el último, desde siete metros y medio, recibió la felicitación de su marcador Gustavo Ayún.
La planilla marca a Scola como el hombre más destacado del juego (25 puntos, 7 rebotes y 5 asistencias), pero no hay que olvidarse del gran aporte de Federico Kammerichs (14 puntos, 11 rebotes y dos tapas), el más parejo del seleccionado en este torneo y el de mayor crecimiento desde la Copa Tuto Marchand. Sólo faltaría que Paolo Quinteros (ayer apenas tomó 4 tiros) recupere la confianza y pueda convertirse en referente ofensivo del perímetro, como quiere Hernández.
Parece difícil, casi imposible, que la clasificación a Turquía se le escape al conjunto argentino. Hay que dar el último paso.
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