Italia marcó claras diferencias y lo venció por 3 a 1, para quedarse con el primer lugar del Grupo D y dejar sin chances al conjunto de Javier Weber.
El inicio, como se preveía, favoreció ampliamente a Italia, que se encontró con una defensa argentina sólida, que soportaba los remates visitantes, pero que se nublaba a la hora de atacar, chocando con el inexpugnable bloqueo italiano, o forzando demasiado los disparos que se terminaban perdiendo afuera. Por eso, los europeos se fueron al primer tiempo técnico con ventaja de 5 (3-8). Italia no aflojó y siguió marcando diferencias, hasta ponerse 4-11, lo que obligó al tiempo muerto solicitado por Weber. Ahí levantó la Selección Nacional, le jugó punto por punto, pero la diferencia ya estaba hecha y seguía abajo en el segundo TT por 10-16. Lejos de resignarse, Argentina, empujada por la gente, fue por la recuperación y se arrimó a 3 (16-19), tratando de forzar un final de set cerrado. Un fallo que revirtió el árbitro principal, y un saque de Savani que pegó en la red y murió en campo argentino, comenzó a sentenciar la historia. Un remate de Saytzev que pegó en el bloqueo y se fue por el fondo, fue el 25-20 para los italianos.
Obligado a ganar los otros tres sets seguidos y con la mayor cantidad de diferencia posible, Argentina salió a jugar el segundo parcial enfurecido, tocado en su orgullo y a quemar los últimos cartuchos. Y ahí lastimó a Italia, con un Rodrigo Quiroga encendido, con Alexis González firme en la recepción y defensa, y Sebastián Solé y Pablo Crer tratando de cerrar el bloqueo, llegó arriba al tiempo técnico 8-6. Italia logró recuperar esa desventaja y el juego se volvió definitivamente equilibrado, sin diferencias, sin margen de error para ninguno de los dos y con momentos de mucha emotividad. Un saque largo de Savani lo llevó otra vez arriba a Argentina al técnico, esta vez por la mínima (16-15). El tramo final fue sufrido, luchado, parejo y emocionante. Italia quería asegurarse la clasificación y los de Weber mantener la ilusión. Una mala recepción de Zaytsev, protestada por todo el banco italiano, puso el partido igualado en 22 y el Poli hecho una caldera. Con el alma, el corazón, el aliento incesante de la gente, una gran defensa de González y el toque de Solé por encima del bloqueo, Argentina cerró el set 25-23 y seguía con vida.
El ánimo de los muchachos de Weber estaba por las nubes y los italianos se veían incómodos, protestaban todo y no podían marcar diferencias. La tónica no cambió en el arranque del tercero, con paridad, quiebre de Italia, recuperación argentina y otra vez arriba Italia para irse 8-6 al tiempo técnico. El equipo nacional entró en un pozo y los europeos lo aprovecharon para sacar una luz de 4: 6-10. La visita se alejaba en el marcador y los atisbos de reacción de Argentina no alcanzaban, porque la diferencia era amplia. Más, cuando Uriarte pasó la mano y los de Berrutto se fueron a descansar 11-16. Argentina veía que se le iba el set y la clasificación y cometió errores producto del nerviosismo. Italia mantuvo la calma, supo sacar provecho de esa situación y entró a la recta final con una clara ventaja de 6: 14-20. Javier Weber apostó las últimas fichas con el ingreso de Romanutti y De Cecco, pero ya no había lugar para hazañas. Italia sepultó el set por 25-17 y, con eso, la esperanza nacional que ya no tenía chances de clasificar.
Para dejar una buena imagen y despedirse con la frente alta, Argentina salió decidido a dar vuelta el juego y estirar la definición hasta el tie break. Pero el ánimo de los jugadores se reflejaba en sus caras y en errores infantiles, principalmente de Pereyra, que generaron la bronca de la gente y el murmullo ante cada intervención. Incluso, Javier Weber le habló aparte, cuando pidió un tiempo muerto con el partido 11-13. La desconcentración ya era total, el equipo no daba respuestas ni deportivas ni anímicas e Italia se puso 11-16 y parecía encaminarse a un triunfo más cómodo que lo que había mostrado el desarrollo del encuentro. Sin embargo, los cambios le dieron aire al conjunto nacional y se pusieron a uno (21-22), despertando la ilusión de todos de al menos ir por el triunfo en el tie break. Pero no pudo ser, Italia apretó el acelerador y cerró el set por 25-22 y le puso cierre a la Liga Mundial para el conjunto de Javier Weber, con una derrota previsible, pero no por eso menos dolorosa.
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