No hubo milagro y Argentina quedó eliminada del Final Six

No hubo milagro y Argentina quedó eliminada del Final Six
Italia marcó claras diferencias y lo venció por 3 a 1, para quedarse con el primer lugar del Grupo D y dejar sin chances al conjunto de Javier Weber.
Con demasiados errores ante una potencia mundial que no perdona y hace propios los puntos que no capitaliza el rival, Argentina chocó con la poderosa Italia, cayó en cuatro sets (parciales de 20-25, 25-23, 17-25 y 22-25) y quedó eliminado del Final Six de la Liga Mundial de Vóley que se está disputando en el Polideportivo Islas Malvinas. El conjunto de Javier Weber intentó por todos los medios buscar el triunfo que le permita la clasificación, pero fue superado por los europeos y no contó con las posibilidades que sí lo hizo (y desaprovechó) frente a Bulgaria.

El inicio, como se preveía, favoreció ampliamente a Italia, que se encontró con una defensa argentina sólida, que soportaba los remates visitantes, pero que se nublaba a la hora de atacar, chocando con el inexpugnable bloqueo italiano, o forzando demasiado los disparos que se terminaban perdiendo afuera. Por eso, los europeos se fueron al primer tiempo técnico con ventaja de 5 (3-8). Italia no aflojó y siguió marcando diferencias, hasta ponerse 4-11, lo que obligó al tiempo muerto solicitado por Weber. Ahí levantó la Selección Nacional, le jugó punto por punto, pero la diferencia ya estaba hecha y seguía abajo en el segundo TT por 10-16. Lejos de resignarse, Argentina, empujada por la gente, fue por la recuperación y se arrimó a 3 (16-19), tratando de forzar un final de set cerrado. Un fallo que revirtió el árbitro principal, y un saque de Savani que pegó en la red y murió en campo argentino, comenzó a sentenciar la historia. Un remate de Saytzev que pegó en el bloqueo y se fue por el fondo, fue el 25-20 para los italianos.

Obligado a ganar los otros tres sets seguidos y con la mayor cantidad de diferencia posible, Argentina salió a jugar el segundo parcial enfurecido, tocado en su orgullo y a quemar los últimos cartuchos. Y ahí lastimó a Italia, con un Rodrigo Quiroga encendido, con Alexis González firme en la recepción y defensa, y Sebastián Solé y Pablo Crer tratando de cerrar el bloqueo, llegó arriba al tiempo técnico 8-6. Italia logró recuperar esa desventaja y el juego se volvió definitivamente equilibrado, sin diferencias, sin margen de error para ninguno de los dos y con momentos de mucha emotividad. Un saque largo de Savani lo llevó otra vez arriba a Argentina al técnico, esta vez por la mínima (16-15). El tramo final fue sufrido, luchado, parejo y emocionante. Italia quería asegurarse la clasificación y los de Weber mantener la ilusión. Una mala recepción de Zaytsev, protestada por todo el banco italiano, puso el partido igualado en 22 y el Poli hecho una caldera. Con el alma, el corazón, el aliento incesante de la gente, una gran defensa de González y el toque de Solé por encima del bloqueo, Argentina cerró el set 25-23 y seguía con vida.

El ánimo de los muchachos de Weber estaba por las nubes y los italianos se veían incómodos, protestaban todo y no podían marcar diferencias. La tónica no cambió en el arranque del tercero, con paridad, quiebre de Italia, recuperación argentina y otra vez arriba Italia para irse 8-6 al tiempo técnico. El equipo nacional entró en un pozo y los europeos lo aprovecharon para sacar una luz de 4: 6-10. La visita se alejaba en el marcador y los atisbos de reacción de Argentina no alcanzaban, porque la diferencia era amplia. Más, cuando Uriarte pasó la mano y los de Berrutto se fueron a descansar 11-16. Argentina veía que se le iba el set y la clasificación y cometió errores producto del nerviosismo. Italia mantuvo la calma, supo sacar provecho de esa situación y entró a la recta final con una clara ventaja de 6: 14-20. Javier Weber apostó las últimas fichas con el ingreso de Romanutti y De Cecco, pero ya no había lugar para hazañas. Italia sepultó el set por 25-17 y, con eso, la esperanza nacional que ya no tenía chances de clasificar.

Para dejar una buena imagen y despedirse con la frente alta, Argentina salió decidido a dar vuelta el juego y estirar la definición hasta el tie break. Pero el ánimo de los jugadores se reflejaba en sus caras y en errores infantiles, principalmente de Pereyra, que generaron la bronca de la gente y el murmullo ante cada intervención. Incluso, Javier Weber le habló aparte, cuando pidió un tiempo muerto con el partido 11-13. La desconcentración ya era total, el equipo no daba respuestas ni deportivas ni anímicas e Italia se puso 11-16 y parecía encaminarse a un triunfo más cómodo que lo que había mostrado el desarrollo del encuentro. Sin embargo, los cambios le dieron aire al conjunto nacional y se pusieron a uno (21-22), despertando la ilusión de todos de al menos ir por el triunfo en el tie break. Pero no pudo ser, Italia apretó el acelerador y cerró el set por 25-22 y le puso cierre a la Liga Mundial para el conjunto de Javier Weber, con una derrota previsible, pero no por eso menos dolorosa.

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